Juegan para crecer

Los juegos que necesita un niño de 1 año

Cumplido el año, el juego les ayuda a conocer el mundo y a ellos mismos, y a descubrir todo lo que pueden hacer. Nosotros podemos ayudarles con juguetes y juegos adecuados.

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Los padres pensamos que nuestros hijos juegan para entretenerse, pero no es así. Nosotros podemos ayudarles con juguetes y juegos adecuados a su edad.

El crecimiento neurológico de un niño cuando cumple el año no tiene parangón con respecto a otras etapas de su vida, no volverá a repetirse y se desarrolla principalmente a través de las experiencias que le ofrece su medio. Todo le interesa porque ya es capaz no solo de descubrir las cosas que le rodean, sino de interactuar con ellas. Para él, jugar es imprescindible.

Ayudarles a experimentar

Elegir bien los juguetes adaptados a la edad es muy importante, pero hay que tomar precauciones porque a esta edad les atrae todo, incluso las figuras que adornan en el salón o los enchufes.

Los papás tenemos que actuar de dos maneras:

  • Una, dejándole su propio espacio pero vigilándole y procurando que él mismo vaya descubriendo el juego que más le gusta.
  • Y otra, implicándole en las rutinas familiares que le puedan resultar nuevas: ayudarnos a colocar la compra sacando de la bolsa los productos más pequeños que pueda manejar con soltura, o enseñarle a ordenar su cuarto, planteándolo como un juego de meter los juguetes en una caja, a ver cuántos caben.

Juguetes adecuados para niños de un año

Ya ha pasado la etapa de los juegos que solo sirven para mirar y escuchar, ahora le gustan aquellos que le obligan a moverse y a practicar su nueva actividad favorita: andar y correr. Para ello, debemos potenciar actividades que impliquen movimiento, aunque hay que tener en cuenta que todavía está un poco inseguro.

  • Los arrastres, los correpasillos, andadores y juguetes de cuatro ruedas muy estables, para que pueda ir sentado y darse impulso con los pies.
  • Las pelotas grandes de plástico o tela le encantan y disfrutará corriendo tras ellas y viendo cómo se alejan si las empuja y cómo vuelven si otra persona las empuja de nuevo hacia él.
  • Construcciones de piezas grandes de madera o de plástico para que las amontone, apilables, cubos, encajables de diversas formas, tamaños y colores y rompecabezas sencillos de dos o cuatro piezas con dibujos llamativos.
  • Juegos para la arena. Las pala y el cubo de toda la vida para jugar en la playa o el parque son un buen ejercicio para la coordinación óculo-manual.
  • Coches o camiones grandes que pueda hacer rodar y cargar con otras piezas, volcar y volver a cargar de nuevo.
  • El momento del baño es ideal para que se entretenga un rato y descubra que el agua se escapa entre sus deditos. Con un pequeño vasito sí puede retenerla, y eso le fascina. Los patitos, los libros sumergibles...
  • Instrumentos musicales adaptados a su edad: baterías, trompetas, pianolas que emitan sonidos con cada tecla, xilófonos, casetes con micrófono para que pueda grabar su voz y luego escucharse...
  • Materiales como la plastilina, la masa de cocina para hacer galletas, pintura de dedos, las ceras, incluso arena fina utilizada bajo supervisión, le ayudan a desarrollar fuerza y habilidad en sus manitas.
  • Los muñecos, los guiñoles y los peluches son magníficos para estimular el juego simbólico.

Juegos sin juguetes

Los peques de esta edad no necesitan demasiadas cosas para divertirse. Estas son algunas ideas.

  • El escondite sonoro: escondemos un objeto que suene, como un despertador, una radio o un patito que haga 'cuá cuá', y le animamos a que lo encuentre. Luego le pedimos que lo esconda él. Con este juego desarrolla las facultades auditivas y fomenta su atención y su sentido de la orientación.
  • Juego de los bailes: le entusiasma cantar y bailar. Canciones populares como 'que llueva, que llueva', 'el corro de la patata' o 'pasemisí' se pueden plantear como bailes divertidos para cogerse de las manos, saltar, dar vueltas...
  • Juego de la aventura: está especialmente indicado para los que empiezan a ponerse de pie e incluso acaban de comenzar a dar sus primeros pasos. Se le prepara un recorrido en la casa lleno de aventuras, en el que tiene que ir cogiendo objetos que le llamen la atención. Para ayudarle a desplazarse de un lado a otro conviene acercarle muebles estables que le sirvan de apoyo. La meta será llegar con alguno de los tesoros a donde estén papá o mamá, y el premio, un buen achuchón.
  • Puching-ball: se cuelga del techo un globo grande o un balón playero y se deja a la altura del pequeño. Así podrá darle empujones y puñetazos las veces que quiera sin peligro de que se haga daño. De pie, se estira hacia el balón y, al golpearlo, ejercitará el equilibrio para no caerse.

 

Asesora: Rocío Mayoral, psicóloga.

 

Etiquetas: 1 año, desarrollo infantil, educación, juego educativo, juegos, juguetes

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