Crecimiento

Crecimiento

Cada persona nace con una talla genéticamente determinada. Y poco se puede hacer para modificarla.

No obstante, la mala nutrición influye en los déficits de talla y peso. Esto no quiere decir que el niño cuanto más come, más crece. El afán por ver a nuestros hijos altos y fuertes ha llevado a creencias falsas, como que cuanta más leche tome, más alto será. Sí es cierto que su desarrollo óseo adecuado exige una ingesta diaria de al menos medio litro de leche (o su equivalente en productos lácteos) hasta los 18 años.

También es importante la vida sana, el deporte, los juegos al aire libre, evitar el sedentarismo, descansar un mínimo de 10 horas diarias, seguir una dieta equilibrada y recibir afecto familiar. Las condiciones de vida actuales y la mejora en la alimentación han hecho posible que cada generación gane de 3 a 4 centímetros de media respecto a la anterior.

No es posible averiguar la talla exacta de nuestro hijo, pero sí podemos aplicar una sencilla fórmula para acercarnos a la altura que potencialmente le corresponde. Para los varones, se suman las alturas del padre y de la madre. A la cifra resultante se le añaden 13 centímetros y se divide entre 2. Para las mujeres se aplica la misma cuenta, pero a la suma de las alturas de los padres, en lugar de añadir, se le restan esos 13 centímetros. El error en ambos casos es de unos 8 centímetros más o menos. Pero es el pediatra quien debe despejar cualquier tipo de duda sobre el correcto crecimiento del niño.

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