Dentición

Dentición

El estado de la boca tiene implicaciones estéticas y también sanitarias. De ahí que la vigilancia de los padres sea decisiva.

Aunque la herencia es básica y algunas familias tienen un esmalte más débil y propenso a la caries, la salud dental depende del escrúpulo con que cuidemos los dientes del niño desde el principio.

Desde que nace hasta los tres años, aproximadamente, se van a desarrollar los 20 dientes que componen su dentición. Es verdad que es temporal, pero hay que cuidarla. La dentadura definitiva, con 32 piezas, se inicia hacia los seis años y se completa a los 18 ó 20 con las muelas del juicio.

Lo importante es cepillarse los dientes a diario después de cada comida y evitar el exceso de azúcar. La higiene bucodental debe iniciarse hacia los dos años, con un cepillo de fácil manejo y cabezal pequeño, adecuado a cada edad y con cerdas finas y redondeadas para evitar lesiones en las encías. Aunque aún no necesite pasta, es el mejor modo de inducirle aunque adquiera este hábito básico. El cepillado principal es el nocturno, pues las bacterias pueden provocar que fermenten los restos de alimentos durante la noche. Los movimientos se realizan de atrás hacia delante y de arriba abajo, por ambas caras.

A partir de los cuatro años, ya podrá utilizar un poco de pasta dentífrica, siempre bajo supervisión de los padres. Los expertos consideran que la cantidad no debe ser superior al tamaño de un guisante.

Para conseguir una dentadura sana y bonita, no basta con estos cuidados diarios: las visitas periódicas al odonto- pediatra desde los dos o dos años y medio son imprescindibles. Él detectará cualquier anomalía. Las citas son importantísimas, pues las implicaciones de una dentadura en mal estado van más allá de la estética. Unos dientes separados, torcidos, disparados hacia fuera o amontonados pueden provocar cierta dificultad para pronunciar determinados sonidos, una deficiente masticación o una mayor propensión a la caries. Actualmente, la ortodoncia ofrece soluciones a medida. Pero cuanto más se retrase, más difícil será convencer a nuestros hijos de la necesidad de llevar un aparato.

El flúor es un mineral imprescindible para conseguir unos dientes sanos y sin caries
La caries provoca el deterioro progresivo de los dientes. Su aparición puede deberse a una falta de flúor, al raquitismo o a la herencia de un esmalte pobre. El pediatra recomienda suplementos de flúor en las localidades donde el agua del grifo carece de la dosis adecuada. No obstante, la causa más importante sigue siendo la ingesta de azúcares y golosinas.

Etiquetas: alimentación del bebé, alimentación niños, enfermedades, niños, problemas de sueño, problemas para comer, salud, salud del bebé, salud niños

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