Fatiga

Fatiga

El niño aquejado de fatiga muestra un agotamiento físico y psíquico de manera continua y la capacidad funcional de su organismo disminuye.

Es un trastorno muy típico en la época escolar y suele deberse a ciertas situaciones de estrés, exceso de obligaciones o cambios a los que el pequeño se ve sometido. No resulta extraño que se levante apático, inquieto o cansado y con ganas de descansar a cada momento. A estos síntomas hay que añadir cierta palidez en la piel, pérdida de apetito, insomnio y bajada de la temperatura corporal. La recuperación es rápida si se le procura descanso, un sueño de entre 9 y 11 horas y una buena alimentación. El pediatra indicará si necesita un preparado vitamínico. A veces la fatiga puede ser síntoma de ferropenia, un trastorno muy común también en la población adulta. El mineral de hierro es fundamental para el organismo y su correcto desarrollo. Pero el cuerpo humano no puede producirlo por sí mismo. Su carencia durante la infancia produce trastornos del desarrollo psicomotor y cognoscitivo, además de cansancio. Para confirmar el déficit de hierro conviene llevar a cabo un análisis completo de sangre que mida la hemoglobina y el nivel de ferritina. Si así lo considera oportuno, el facultativo prescribirá el remedio. La alimentación correcta es esencial para obtener toda la energía suficiente. Una dieta equilibrada que alterne legumbres, cereales, leche o derivados, carnes, huevos, pescado, frutas y verduras evitará el cansancio y la falta de vitalidad, además de garantizar el buen rendimiento físico e intelectual.

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