Higiene

Higiene

La higiene forma parte de los cuidados indispensables del recién nacido. Requiere mayor atención durante las primeras semanas, cuando su piel es aún muy delicada.

Es conveniente, por ejemplo, recurrir a los geles neutros y a las cremas específicamente infantiles, así como moderar la cantidad que se aplica sobre la piel. Respetando estas precauciones, el baño diario es muy reconfortante y relajante para los bebés. En cuanto al entorno del niño, es verdad que debe ser lo más limpio y saludable posible, pero sin pretender una asepsia total. Sí resulta fundamental que quienes le cuidan se laven las manos con frecuencia, antes y después de cada cambio de pañal y siempre antes de manipular sus alimentos, y también que el suelo y sus juguetes estén limpios y desinfectados. La adquisición de los hábitos higiénicos tiene una enorme importancia, de ahí que haya que enseñarles desde pequeños la necesidad de lavarse bien las manos antes de las comidas.Higiene íntimaHabrá que cambiarle después de cada toma, antes de acostarle y, claro está, siempre que sospechemos que su pañal está sucio. - Para limpiarle las deposiciones, se le levanta un poco el culito alzando sus tobillos. Si es niño, se efectúan movimientos de arrastre de arriba abajo, insistiendo en los pliegues; evitemos que entren gérmenes por la uretra. - Con las niñas deben retirarse las heces de delante hacia atrás, procurando no trasladar los restos de heces a la vagina.El ombligo Se limpia con agua y jabón. Una vez seca la zona, se tapa con una gasa esterilizada. Es aconsejable cambiar la gasa a menudo y evitar las cremas o polvos en esta zona. Aunque se haya caído el cordón, su cuidado debe continuar. Sobre todo, conviene secarlo bien después del baño.Las uñasHay que procurar que los bebés las lleven siempre cortas, ya que tienden a arañarse la carita. Las tijeras redondeadas facilitan la tarea. Conviene cortar en línea recta, sin hacer el dibujo en redondo.Las orejas Sólo se limpian por la parte exterior, pasando una toallita húmeda por detrás y por los pliegues externos. - Se desaconseja el uso de bastoncillos para limpiar el conducto auditivo, pues podrían dañar el tímpano del bebé. - La cera sirve para proteger el oído medio contra la suciedad y los gérmenes, y no hay que intentar extraerla nunca. Los bastoncillos sólo son de utilidad para el pabellón externo. - Cuando el pequeño tiene un cerumen abundante y pegajoso que le causa molestias, habrá que pedir consejo médico.

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