Insomnio

Insomnio

Las necesidades fisiológicas de los bebés varían de unos a otros sin responder a un patrón establecido.

Hablamos de insomnio infantil cuando el niño tiene dificultad para conciliar o iniciar el sueño solo, múltiples despertares nocturnos, sueño superficial y número de horas insuficientes según la edad, siempre que no exista causa física que lo justifique (catarros, otitis, indigestión...). Afecta a niños normales desde el punto de vista psíquico. En el 98 por ciento de los casos el origen es un hábito mal adquirido. Sólo el dos por ciento restante se debe a causas psicológicas. Si la principal función del sueño es la recuperación del cerebro después de la actividad diurna, es lógico pensar que el niño que padece insomnio durante el día se mostrará cansado, irritable e incapaz de mantener la atención.El insomnio afecta cada vez más a la población en general. Los cambios de hábitos, el abuso de la televisión y los ordenadores, el estrés... son las principales causas. Los especialistas calculan que, en el siglo XX, el tiempo de sueño disminuyó en una hora y media diaria. Se recomienda no acostumbrar al bebé a dormir en brazos, cantándole nanas, cogiéndole la mano..., porque entonces reclamará la presencia de los padres constantemente, una situación que también es perjudicial para el descanso de éstos. La hora de ir a la cama debe convertirse en un ritual: dado que la rutina confiere seguridad al niño, le ayudará a conciliar el sueño. Lo ideal sería respetar un horario para el baño, la cena y el sueño. Inmediatamente antes de irse a la cama podemos leerle un cuento, hablarle suavemente o hacer cualquier otra actividad agradable y tranquila que no dure más de ocho o diez minutos. Hay que evitar el exceso de ruidos y estímulos en las horas previas. Es un error pensar que cuanto más cansado se acueste, antes se quedará dormido.Cuando nos llame, siempre debemos acudir- Hay que acudir cada vez que el niño nos llame, cerciorarnos de que está bien e intentar calmarle con la voz o con caricias. - Lo ideal es acostar al niño y abandonar enseguida el dormitorio, sin esperar a que duerma. - Si protesta, esperar unos minutos, asegurándonos de que no le ocurre nada. Jamás nos enfademos con él. - Pasado un rato, habrá que intentar consolarle, pero sin sacarle de la cuna y saliendo de la habitación lo antes posible. - Es muy importante mantener la calma y transmitir seguridad al pequeño en todo momento.¿Cuánto deben dormir los niños?El recién nacido duerme todo el tiempo que necesita. Es importante que, desde el principio, comience a distinguir entre el día y la noche, si bien es normal que durante las primeras semanas su ritmo biológico se repita cada tres o cuatro horas. Poco a poco, va alargando sus periodos de sueño nocturno. Hacia los tres meses muchos bebés ya duermen casi toda la noche de un tirón. A los seis meses el sueño nocturno es más largo y las siestas diurnas se reducen a dos, casi siempre después del desayuno y de la comida. Con un año de vida, si el bebé duerme bien por la noche, durante el día tendrá suficiente con la siesta de la tarde, una costumbre que debería mantenerse al menos hasta los tres o cuatro años.

Etiquetas: alimentación del bebé, alimentación niños, enfermedades, niños, problemas de sueño, problemas para comer, salud, salud del bebé, salud niños

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