Rabia

Rabia

Se produce a partir de un virus que se introduce en el organismo a través de la mordedura de un animal (especialmente de los perros).

Pueden padecerla tanto las personas como los animales de sangre caliente. El periodo de incubación suele ser de cuatro a seis semanas, aunque a veces se prolonga hasta 120 días. Si no se administra la vacuna, la rabia puede ser mortal. El virus penetra por la mordedura, sube por los nervios y termina lesionando el sistema nervioso central. Después de la mordedura, y cuando la enfermedad ya finaliza su periodo de incubación, la herida se inflama y es cuando aparecen los síntomas característicos: dolor, entumecimiento de algunos tejidos, fiebre alta, cefalea, vómitos, depresión y ansiedad. Dos días más tarde, le sigue una fase de excitación. El síntoma más específico son las contracciones y espasmos musculares. El niño se muestra irritable, irascible y con dificultad para respirar o tragar, con sensación de estrangulamiento, debido a las contracciones del diafragma y la laringe, con peligro de asfixia. Para prevenir todo este proceso, que puede derivar en muerte, ante una mordedura de riesgo habrá que limpiar inmediatamente las lesiones e inyectar la vacuna antitetánica. Si se lograra coger al perro, y éste estuviera vacunado contra la rabia, no sería preciso vacunar al niño. Pero si el perro no estuviera vacunado, habría que llevarle al veterinario para que le observase y, en caso de presentar algún signo de rabia, procedería la vacunación del pequeño. Cuando, por el contrario, el perro desaparece, hay que contactar con la concejalía local de sanidad, que indicará la conveniencia o no de vacunar.

Etiquetas: alimentación del bebé, alimentación niños, enfermedades, niños, problemas de sueño, problemas para comer, salud, salud del bebé, salud niños

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