Pintar con los dedos es una diversión poco engorrosa siempre que se utilicen pinturas específicas para este fin, que se limpian muy fácilmente con agua. Las venden en tiendas y grandes almacenes. Eso sí, antes de que los niños se pongan manos a la obra conviene preparar la zona en la que van a pintar y explicarles cómo tienen que utilizar los materiales. Después, lo mejor es dejar que experimenten solos (sin perderles de vista, eso sí).
Existen muchas posibilidades para disfrutar y jugar mientras pintan con los dedos:
- Sobre papel: Mejor si es grueso, ya que absorbe más la pintura y no se rompe fácilmente.
- Sobre una mesa de su tamaño: Pintar directamente con los dedos sobre una mesa baja ofrece más espacio y libertad de movimientos que el papel. Para sacar una impresión del dibujo solo hay que poner un papel sobre él y presionar unos segundos.
- Decorar una bandeja de plástico: Además de ser divertido permite hacer una limpieza fácil bajo el grifo. Pueden encargarse ellos mismos mientras observan cómo se diluye la pintura y desaparece.
- En la bañera: Esta es, quizá, una de las aplicaciones más llamativas y prácticas. Basta con colocar los botes de témpera y dejar que pinten a su antojo antes de su baño diario. Después la pintura se elimina rápido con la ayuda de la ducha.
- Sobre un espejo: Así descubren cómo al pintar sobre él va desapareciendo su propio reflejo.
- Con botes roll-on: Rellenos de pintura se usan como un gran bolígrafo.



































Muchas gracias por los consejos ya que tengo un nieto de 2 años y le gusta pintar...trataré de hacerlo, muchas gracias
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