Los más pequeños pueden volverse llorones y pegajosos, hacerse pipí de nuevo... Hay que tratar de entenderlos y no gritar ni reñir. Una actitud positiva por nuestra parte, saber transmitir entusiasmo y convertir el traslado en una experiencia emocionante facilitarán mucho las cosas. La crisis pasará y el comportamiento del niño volverá a normalizarse.
¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos cuando cambiamos de casa?
Estos son algunos consejos para que los niños se adapten a los cambios que implica una mudanza lo antes posible:
- Es bueno visitar con el niño el barrio y la nueva casa para que le resulte conocida antes de la mudanza. Al enseñársela, hablaremos de cuál va a ser su habitación, la de papá y mamá, para qué sirve cada cosa...
- Ofrezcamos al peque periodos de tiempo especiales para pasear, leer y jugar.
- Los adultos también debemos cuidarnos y dedicarnos tiempo: descanso suficiente, ejercicio físico... lo que nos permitirá disponer de la energía necesaria para el traslado y para atender a los niños. Quizás haya que establecer prioridades y prescindir de algunas tareas y actividades cotidianas.
- Es fundamental compartir sentimientos, permitir que afloren las quejas, lo latoso que puede ser cambiar de casa y expresar todo lo que sentimos.
- Pero también hay que resaltar lo positivo, los alicientes y ventajas del nuevo barrio, la nueva casa... Nuestro entusiasmo será contagioso.
- Es mejor mantener al principio la decoración de su habitación y trasladar a la nueva casa sus posesiones y objetos preferidos. ¡Cuidado con aprovechar el cambio para deshacerse de trastos viejos que puedan ser importantes para el niño!
- No es el mejor momento para introducir otros cambios importantes en la vida del niño, como quitar los pañales o empezar a ir a la escuela infantil.
- Procuremos leerle algún cuento sobre mudanzas, de los que existen para ayudar a los niños en diversos temas, que podremos encontrar en muchas librerías.
Autor: Luciano Montero, psicólogo.





























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