- La merienda de los niños permite recargar energías y equilibrar las comidas fuertes del día.
- Debería cubrir el diez por ciento de las necesidades nutricionales diarias.
- No debe ser excesivamente abundante ni tardía, para que los niños lleguen con apetito a la cena.
- Tampoco conviene quedarse cortos, porque propiciaremos el « picoteo» de bollos y chucherías. Esos alimentos suelen contener demasiadas grasas, azúcares y sal, y pocos nutrientes.
- A lo largo de la semana, las meriendas deberían incluir lácteos (por ejemplo, 200 ml de leche, un yogur o 100 g de queso fresco), carbohidratos (20 g de pan, galletas o un cruasán), fruta y proteínas (bastará con 20 g de embutido o frutos secos, o bien 30 g de jamón cocido o pavo).
- Para hacer esta comida más equilibrada, conviene planificarla en función de lo que coma el niño en el cole y de la cena (los centros informan del menú escolar con este fin).
Aquí tienes una propuesta saludable y apetecible de meriendas para toda la semana.
| Lunes |
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| Martes |
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| Miércoles |
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| Jueves |
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| Viernes |
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| Sábado |
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| Domingo |
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Autor
Aida Díaz
Asesora
Dra. Isabel Zamarrón, del Hospital Ramón y Cajal de Madrid.



















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