Los padres creemos que nuestro hijo va a estar encantado con la fiesta de carnaval del cole. Sin embargo, no siempre es así, y quizá el niño se niegue en rotundo a disfrazarse. ¿Qué hacemos?
Razones para no disfrazarse
Las razones por las que los niños no quieren disfrazarse pueden ser varias:
1. Que le dé miedo ver a gente tan "rara"
En esos casos hay que tranquilizarle explicándole que hoy esas personas tan extrañas van vestidas así porque es un juego, que mañana todo volverá a la normalidad y que no tiene por qué tener miedo. Conviene darle su tiempo y estar con él hasta que se sienta seguro en ese ambiente.
2. Tiene miedo porque sus compañero parecen otros
Es posible que el niño se sienta angustiado porque no comprende por qué hoy todos sus compañeros parecen otros. La tarea de los padres será similar: darle una explicación y esperar hasta que logre reconocer a sus amigos.
3. Es tímido y le da vergüeza que todos le miren
- El niño puede sentir que si va disfrazado, será el centro de atención, cosa que no termina de gustarle por timidez.
- En este caso conviene ir despacio y llevarlo a la fiesta de Carnaval vestido de calle, pero con el traje (o simplemente un gorro o un antifaz) en el bolso. Seguramente, al ver que todos los demás van disfrazados, querrá ser uno más.
4. Ha tenido una mala experiencia
- Cabe la posibilidad de que haya tenido una mala experiencia que asocie con el disfraz, circunstancia que solo suele darse si el hecho fue muy reciente.
- En este caso debemos hablar con él. Si mamá y papá le explican que el disfraz no es malo, que no tuvo nada que ver con que se peleara con sus amigos o con que la profe le castigara ese día, puede que llegue a entenderlo.
No debemos forzar al niño
- Los especialistas aconsejan no forzarle a disfrazarse si al final decide no disfrazarse.
- Y mucho menos, elegirle e imponerle un traje que nos guste mucho a nosotros.
- Puede que nos encante verle vestido de marinerito, pero que él se vea ridículo con ese gorro. Además, los marineros no tienen los mismos poderes que los fantasmas, a los que nadie reconoce y pueden asustar. ¿Qué nos cuesta cortarle una sábana blanca vieja?
¡Dejemos, si es posible, que se exprese y viva el Carnaval a su manera!
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Mi hijo, cuando era muy pequeño, se negaba a disfrazarse para Carnavales porque le daba mucho miedo. Pero con el tiempo y algo de paciencia por nuestra parte se le pasó y ahora le encanta la fiesta de carnaval del cole.
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