A veces es como si quisiesen decir: «Queredme también a mí». Pero otras es como si sintiesen auténticos celos, como si su actitud equivaliese a un «Queredme solo a mí», o incluso a un «Quiéreme solo a mí, no a él (o a ella)». Y pueden llegar a decirlo así de claro.
¿Por qué se comporta así?
No es raro que los
padres se queden sorprendidos. Lo primero que conviene es entender a qué obedece esta actitud. Recordemos que un niño pequeño es un tanto posesivo y egocéntrico. Puede parecer que todo nuestro cariño lo quisiera para sí, como si no pudiésemos quererle más que a él, como si toda
muestra de amor que no sea para él se la estuviésemos arrebatando.
Y sin embargo, al mismo tiempo, necesita y le hace bien saber y sentir que sus padres se quieren porque eso le da seguridad. ¿Contradictorio con lo anterior? Pues sí, pero el ser humano puede albergar sentimientos contradictorios ya desde sus primeros años (los adultos también los tenemos).
¿Cómo reaccionar?
- Podemos incluir al niño en nuestras muestras de cariño y abrazarle también a él.
- Pero esto no siempre es necesario. Expliquémosle que, además de quererle a él, papá y mamá se quieren. Eso le sitúa en su papel y forma parte de su necesario aprendizaje de la realidad.
- No nos privemos de mostrar nuestro cariño ante él ni permitamos que pueda siquiera albergar la fantasía de que tiene el poder de separarnos o de suplantar a papá o a mamá como pareja, porque eso le sacaría de su papel de hijo y le haría daño. Es necesario que perciba a sus padres como una pareja sólida.
Autor: Luciano Montero, psicólogo.





















Muy interesante. a veces es dificil mantener la misma actitud el padre y la madre cuando el niño tiene una reaccion de celos de este tipo. Es verdad que cuando el niño reacciona mal por un beso o un abrazo, las primeras veces te quedas desconcertado.
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