Además, durante las vacaciones tenemos más tiempo para disfrutar de una comida tan importante como el desayuno. Estas sugerencias se adaptan a la actividad de los niños, que en verano no paran ni un segundo.
Desayunos Ligeros (200 calorías):
Perfectos para niños que desayunan tarde en vacaciones y comen a la hora de siempre.
- Lunes. Cereales con yogur, medio plátano y frutos secos.
- Martes. Un vaso de leche, una rebanada de pan con aceite de oliva y sandía.
- Miércoles. Un vaso de leche y pan con mantequilla y compota de piña.
- Jueves. Batido de yogur y cereales.
- Viernes. Macedonia de frutas con yogur y cereales.
- Sábado. Leche con churros y un melocotón.
- Domingo. Un vaso de leche con azúcar o cacao y galletas con mantequilla y compota de albaricoque.
Desayunos fuertes (300 calorías):
Ideales para niños que se levantan con buen apetito y para los que se pasan la mañana haciendo ejercicio.
- Lunes. Sándwich de fiambre de pavo y batido de leche con pera.
- Martes. Sándwich de queso de Burgos (o quesito) y compota de moras.
- Miércoles. Sándwich vegetal con huevo cocido, un zumo de naranja y un vaso de leche o yogur.
- Jueves. Una rebanada de pan con aceite y jamón serrano, un vaso de leche y zumo de tomate.
- Viernes. Espaguetis con trocitos de queso y un zumo de melocotón.
- Sábado. Dos tostadas de pan con tortilla de queso (de un huevo) y un zumo de frutas tropicales.
- Domingo. Un perrito caliente y un batido de leche con plátano.
Autor
Aída Díaz
Asesora
Isabel Zamarrón, Hospital Ramón y Cajal de Madrid.



















Compartir este artículo en …