Problemas de la voz

¿Por qué mi hijo siempre está ronco?

La ronquera, también llamada disfonía, es un problema frecuente en muchos niños a partir de los 5-6 años. Las causas por las que nuestro hijo se queda ronco son muy variadas, aunque la mayoría de las veces la ronquera se produce porque el niño realiza un sobreesfuerzo de la laringe, en definitiva, porque grita mucho.

Factores que favorecen la aparición de ronquera Ver diccionario Diccionario de la salud del niño

Muchas veces, los mismos padres estamos fomentando que nuestro hijo se quede ronco. Los niños tienden a imitar nuestros comportamientos, y si nosotros acostumbramos a hablar muy rápido y a gritos, él también acabará por hacerlo. Lo mismo pasa en el colegio: los niños copian rápidamente los hábitos de sus compañeros, y, en el recreo, con todo el ruido de fondo, elevan de forma inconsciente el tono de voz para hacerse oír.

Por otro lado, las enfermedades que afectan a las vías respiratorias como bronquitis y laringitis también favorecen la aparición de ronquera. Por eso es más habitual que los niños se queden sin voz en invierno, ya que es cuando se producen más catarros e infecciones de garganta.

La personalidad de tu hijo puede influir en la ronquera: algunos niños de carácter muy extrovertido, con tendencia al liderazgo y a la hiperactividad, acostumbran a gritar más y a hacer un sobreesfuerzo en la musculatura del cuello cuando hablan. Otros aspectos como las malas posturas o la respiración inadecuada al correr, hablar, cantar y realizar distintas actividades también influyen en la ronquera de los niños.

 

Consejos para prevenir la ronquera

Para prevenir la ronquera desde pequeñitos, lo mejor es acostumbrar a nuestros hijos a adoptar una serie de hábitos de “higiene vocal” muy sencillos:

  • No hablar nunca por encima del volumen de la tele.
  • En ambientes ruidosos, intentad comunicaros con más gestos que palabras.
  • Evita hablar a los niños desde el otro extremo de la casa. Acostúmbrate a desplazarte a la habitación donde se encuentren, ellos imitarán tu comportamiento.
  • Lleva una dieta saludable: evita el exceso de chocolate, azúcares y grasas, ya que alteran la mucosa laríngea.
  • Cuida la temperatura de la casa para evitar la sequedad.
  • Es bueno beber agua en pequeñas cantidades a lo largo de todo el día para que la garganta esté hidratada.
  • El niño debe dormir entre 7 y 9 horas al día.
  • Evita los programas de televisión donde se fomenten actitudes agresivas y se hable a voces, pues los niños acabarán imitando estas conductas.
  • Da ejemplo: habla despacio, vocaliza, respeta el turno de palabra y modera el volumen.
  • Enseña a tu hijo a respirar con el abdomen, así forzará menos la garganta al hablar.
  • Asegúrate de que tiene una buena postura, ya que así se facilita la respiración y se habla mejor.
  • No hay que forzar la voz ni quedarse sin aliento al hablar.

 

Virginia González Almansa es logopeda experta en atención temprana y patologías de la voz, centro EDUCO (Córdoba).

 

Etiquetas: desarrollo infantil, enfermedades, lenguaje, salud, salud niños

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