Cabeza del bebé

Fontanela: ¿qué es y para qué sirve?

Todos los bebés vienen al mundo con una zona blanda sobre la frente: la fontanela. Se trata de un hueco extremadamente importante para el crecimiento saludable del bebé.

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La mayoría de los padres reaccionan con fascinación e infinito cuidado la primera vez que pasan los dedos por ese pequeño hueco que hay sobre la frente de su bebé: es la fontanela mayor. Esta zona con forma de rombo y de dos por dos centímetros es fácil de percibir al tacto, incluso se puede notar el latido de la sangre. Pero es solo una de las seis fontanelas del bebé: hay una segunda, triangular y más pequeña, sobre la nuca y otras cuatro, diminutas y apenas perceptibles, repartidas por parejas en los laterales del cráneo y detrás de las orejas.

Zonas deformables para el parto

Estos pequeños huecos son las zonas de unión entre las placas óseas que forman el cráneo. Los huesos solo crecen hasta juntarse completamente al cabo de unos años. ¿Y por qué no lo hacen antes del parto? Pues porque, durante la evolución, el ser humano aprendió a caminar sobre sus dos piernas y sus caderas se hicieron más pequeñas para poder mantener la postura erguida. Pero también se hizo más pequeña la salida natural de los bebés. Las fontanelas fueron la solución: estas zonas blandas hacen que el cráneo del bebé sea muy elástico y deformable.

Durante el parto, las placas óseas pueden juntarse y a menudo hasta superponerse, lo que permite el paso sin problemas a través del canal del parto. Es esa presión lo que hace que la cabeza de los recién nacidos suela tener una apariencia un poco puntiaguda o deformada, aunque todo vuelve a la normalidad al cabo de unos días. Las fontanelas tienen además otras dos funciones muy importantes:

  • Por un lado, garantizan un rápido reequilibrio de la presión sanguínea en la cabeza.
  • Por el otro, permiten que el cerebro, que aumenta su volumen sin parar durante los primeros años, pueda crecer sin impedimentos.

Periodos de apertura diferentes

Las fontanelas empiezan a cerrarse a partir de la sexta semana de vida. Mientras que las fontanelas pequeñas y las laterales están completamente cerradas a finales del primer año, la gran fontanela situada sobre la frente puede tardar hasta 24 meses en hacerlo. Los bebés tienen una constitución, talla y peso diferentes; de igual manera, las fontanelas se cierran a distintas velocidades en cada caso. Puede ser que a algunos bebés ya no se les noten al cabo de un año mientras que en otros sigan ahí hasta su tercer cumpleaños.

No hace falta tenerlos entre algodones

Dejando a un lado el hecho de que siempre hay que ser muy cuidadoso con la cabeza de un bebé, lo cierto es que las fontanelas no suponen un riesgo elevado de lesión para el niño. La resistente piel de la cabeza y la membrana cerebral ofrecen una protección suficiente hasta que las fontanelas se cierran con tejido conjuntivo y cartilaginoso. Las placas óseas de las sienes no se sueldan completamente con tejido óseo hasta pasados unos 20 años.

Ventanas al cerebro

La fontanela mayor de los bebés facilita el trabajo de los médicos. Este “ventanal” les permite estudiar el cerebro con ayuda de ultrasonidos de una forma rápida y sencilla. De esta manera, pueden detectar rápidamente malformaciones, hemorragias o tumores. Para ello, el médico coloca el emisor de ultrasonidos directamente sobre la fontanela mayor o lo mueve a lo largo de la sutura lateral del cráneo. El bebé no siente ningún dolor.

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