Recién nacido

Preparado para vivir desde el vientre materno

El recién nacido parece un ser delicado y frágil, pero las apariencias engañan. El bebé llega a este mundo plenamente capacitado para adaptarse a las nuevas condiciones de vida en el exterior.

Eva Méndez
Preparado para vivir desde el vientre materno Ver test El test de la lactancia materna

¿Cómo vive el bebé sus primeras horas de vida en este mundo? Solo nos lo podemos imaginar. Las comadronas han observado que cada bebé reacciona al parto de una manera bastante diferente:

  • Algunos recién nacidos abren enseguida los ojos y miran asombrados a su alrededor.
  • Otros lloran por el esfuerzo que acaban de hacer o quizás también de rabia.
  • Los hay que parecen sorprendidos y giran la cabeza como para echar un vistazo.
  • También hay bebés que parecen completamente ajenos a lo que está ocurriendo.

Independientemente de cómo sienten su propio nacimiento, están bien preparados para iniciar la vida en el exterior, pues en el vientre de su madre ya han practicado las funciones básicas para la supervivencia: succionar, tragar y las primeras respiraciones.

Así es como al nacer el pequeño cuerpo se adapta en cuestión de segundos a las nuevas circunstancias fuera de la bolsa amniótica, donde se lo daban todo hecho y se encontraba bien protegido.

La respiración

  • En el vientre materno. El oxígeno le llegaba al bebé a través del sistema circulatorio de la madre. Pero una vez cortado el cordón umbilical, este no tarda en quedarse sin sangre y el bebé debe respirar por su cuenta.
  • Fuera. Durante las contracciones y por el estrés del parto, una parte del líquido amniótico de las vías respiratorias del bebé sale expulsado a través de la boca. Cuando el niño aspira por primera vez por su cuenta, los pulmones se llenan de aire como un balón, y, debido a la presión ejercida por el aire entrante, los posibles restos de líquido amniótico pasan al intersticio pulmonar (una especie de magma que sujeta las células) y desde ahí se reabsorbe.

A veces transcurren solo unos segundos hasta que el bebé respira de forma regular y su sangre queda saturada de oxígeno. Durante este proceso su piel tiene un ligero tono azulado, pero por regla general cambia a rosado en cuestión de pocos minutos.

El riego sanguíneo

  • En el vientre materno. Mientras el feto estaba en el útero, ambos ventrículos bombeaban la sangre a la vez.
  • Fuera. Una vez ha nacido, la circulación se establece de la siguiente manera: la sangre rica en oxígeno fluye del pulmón al ventrículo izquierdo y de allí al resto del cuerpo, y la sangre usada vuelve al pulmón por el ventrículo derecho.

El calor corporal

  • En el vientre materno. Algún tiempo antes de nacer, alrededor del cuello del bebé, de sus hombros y en la zona de los riñones se forma la llamada grasa parda. Esta grasa la quema el organismo durante los primeros días para proteger al pequeñín del frío. Después, una especie de termostato en el cerebro (el hipotálamo) se encarga de regular la temperatura corporal del bebé.
  • Fuera. Al venir al mundo el bebé experimenta un brusco cambio de temperatura, al pasar de los 37 grados que suele haber en el útero materno a alrededor de los 25 grados que suele tener el paritorio. Por eso se envuelve a los bebés enseguida en toallas calientes.

La piel

  • En el útero materno. Cuando nacen, la mayoría de los niños están cubiertos por una peliculilla grasa, entre blanquecina y amarillenta, llamada vérnix caseoso. Su función es evitar que el líquido amniótico ablande la piel del feto en el vientre materno.
  • Fuera. No conviene eliminarla, ya que es la mejor crema corporal que uno podría desear. También las manchas rojas en la piel de algunos recién nacidos sirven de protección. Son la señal de una reacción defensiva ante los estímulos del entorno y demuestran que el sistema inmunológico funciona bien. Estas manchas suelen desaparecer por sí solas al cabo de unos días.

La alimentación

  • En el vientre materno. Todo lo que el feto necesita, le llega del organismo de la madre a través de la placenta y del cordón umbilical.
  • Fuera. Una vez fuera del útero, el bebé tiene que pedir que le alimenten. Gracias al reflejo de succión, que es algo innato, los bebés son capaces de mamar del pecho de su madre segundos después de nacer, y de esta forma se procuran el valioso calostro. Esta primera leche no solo les protege contra infecciones, sino que también contiene todos los principios que necesitan. A los dos o tres días ya se alimentan de la leche materna normal.

 

 

Etiquetas: alimentación del bebé, bebé, lactancia, piel del bebé, pruebas al bebé, recién nacido, vientre materno

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