Los primeros meses de vida de un niño son muy importantes para su posterior desarrollo, por eso, el vínculo que la madre establece con el pequeño es esencial para que el bebé crezca sano y feliz. Tanto influye, que un estudio encabezado por Sarah Anderson de la Universidad de Ohio, asegura que los recién nacidos que no han tenido una relación cercana con su progenitora, tienen más posibilidades de sufrir obesidad en su adolescencia.
Desarrollo del estudio
La investigación se llevó a cabo con más de 900 niños, desde que tenían tres meses hasta que cumplieron los 15 años. A lo largo de este tiempo, las madres y sus hijos fueron examinados para determinar cómo influía su relación con su desarrollo y predisposición a la obesidad.
Teniendo en cuenta dos parámetros: la sensibilidad materna y el apego de seguridad. Así, si la madre podía reconocer estados de ánimos y necesidades, el niño tenía menos miedo a explorar lo que le rodeaba al contar con su apoyo.
Pasados los años, sólo el 13% de los niños bien atendidos presentaban problemas de obesidad, frente al más de un 25% de los adolescentes criados con menos cariño y atención.
La explicación está en la influencia que tiene la crianza en el desarrollo de las emociones y este con los niveles de estrés y la ansiedad al comer. No obstante, este no es el factor más determinante, ya que las principales causas de obesidad son una mala dieta y la falta de ejercicio o sueño.
Por: Pilar Romero Barello





































Estamos de aurcedo. Te imaginas imponer un impuesto a aquellas personas que explotan la silueta de jovenes, incitandolas a ser muy delgadas, como a las modelos, y especialmente las chicas que fallecieron por desnutricion. Ambas son una barabaridad como tu dices.Gracias por tu comentarioLesbia Gonzalez
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