Al principio no sabemos por dónde empezar. El recién nacido nos parece tan delicado, que nos da miedo hacerle daño, “no se le vaya a quedar enganchado un dedito en la manga...”. Por eso, es esencial que:
- La ropa del bebé sea práctica y cómoda.
- Cuantos menos adornos tenga, mejor.
- Lo ideal es que se abra fácilmente por delante o por detrás y que lleve corchetes en la entrepierna para facilitar el cambio de pañal.
- Si nos gusta una camiseta que se introduce por la cabeza, hay que comprobar que tiene suficiente abertura para que no le moleste en el cuello.

















