Síntomas y soluciones

¿Está resfriado tu bebé?

Para unos padres preocupados un exceso de mucosidad puede parecer más serio de lo que es. Lo cierto es que cualquiera puede sufrir un catarro, incluido un recién nacido. ¿Qué hacer en estos casos?

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El hecho de que las fosas nasales del recién nacido sean más estrechas y su sistema inmunológico esté aún inmaduro hace de los bebés un blanco perfecto para los resfriados. Pero sus defensas se fortalecen en cada encuentro con un nuevo virus, pues aumenta su inmunidad. Aunque no hay que hacerse ilusiones: hay unas 250 clases de rinovirus susceptibles de enfermarle por un período medio de una semana.

El catarro, molesto para el bebé

Cualquiera puede sufrir un resfriado, incluido un recién nacido. Tal vez el bebé tenga suerte y no coja un solo catarro en su primer año, pues recibe anticuerpos a través de la placenta, y la leche materna también aporta anticuerpos contra las enfermedades y es la mejor vacuna. Pero también puede que pase media docena de catarros, sobre todo si hay algún hermano mayor que traiga los virus de la guardería.

Es normal el desvelo de los padres. Un resfriado ordinario es ya de por sí muy molesto para un bebé. Los adultos podemos sonarnos la nariz y, si es preciso, respirar por la boca; sin embargo, los bebés no pueden limpiarse la nariz y, cuando están chupando del pecho o del biberón, deben respirar a través de ella, o al menos intentarlo. Por cierto, la lactancia no debe interrumpirse porque la madre esté resfriada.

El tratamiento debe ser acorde a lo severo del resfriado y a cómo se sienta el niño. Si come y duerme con normalidad, probablemente no se pueda hacer otra cosa que esperar que el catarro siga su curso, y estar alerta ante cualquier cambio que pueda significar algo más serio.

Botiquín necesario

No debemos esperar a que coja un resfriado para tener a mano las provisiones necesarias:

  • un termómetro;
  • un aspirador nasal;
  • suero fisiológico;
  • algunas gotas o supositorios cuyo uso esté recomendado por el pediatra para estas ocasiones.

Cómo lograr que el bebé esté más cómodo

  • Si el cuarto es seco, la solución más práctica pasa por usar un humidificador. El aire húmedo facilita la eliminación de las secreciones nasales y es menos irritante que un ambiente seco. Es preciso limpiar el aparato a menudo para que no acumule microorganismos que puedan ocasionar problemas respiratorios.
  • Es bueno mantener el cuarto algo fresco sin pasarse: si el bebé nota frío, se quejará. Es más fácil respirar con aire húmedo y fresco. Lo ideal son 22 grados de día y de 18 a 20 por la noche.
  • La higiene de sus manos. A menudo, las infecciones de ojos se producen cuando las manos del pequeño transportan los virus desde su nariz o su boca a los ojos. Por eso, mantenérselas limpias puede evitar una infección, y también que sus virus se transmitan a los adultos.
  • Debemos extremar nuestra higiene ya que podemos transmitir virus y bacterias, de forma involuntaria, al recién nacido.

Aliviar su congestión nasal

  • Si el tapón nasal del bebé dificulta seriamente su alimentación y su sueño se puede usar suero fisiológico (no precisa receta médica) para mejorar su respiración.
  • Nunca hay que usar gotas vasoconstrictoras: alivian de inmediato, pero tienen efecto rebote y en poco tiempo la mucosa está más inflamada que antes.
  • Las gotas y sprays descongestionadores tampoco se aconsejan para menores de seis meses; y aunque los hayan cumplido, lo mejor es que sea su pediatra quien recete el producto más indicado.
  • No se debe elevar la cabeza del bebé colocando una almohada para tratar de mejorar su respiración en el sueño. Puede crear un peligroso hueco a través del cual podría rodar. Es mejor elevar la cabecera de la cuna metiendo algo debajo del colchón.
  • Si las secreciones nasales son espesas se pueden extraer con un aspirador nasal. Lo ideal es hacerlo 30 segundos después de administrar las gotas de suero, cuando la mucosidad esté disuelta.

Controlar su temperatura

  • Si está acatarrado se le debe tomar la temperatura al menos dos veces al día.
  • La temperatura normal de un niño no está fija en 37 grados, suele bajar o subir un poco dependiendo de la hora o de lo que esté haciendo. Una temperatura rectal de 38º es fiebre verdadera.
  • Algo de fiebre no es necesariamente síntoma de peligro; solo indica que los mecanismos de defensa de su cuerpo están luchando contra la infección. Una significativa subida repentina sí puede ser importante.
  • A un bebé menor de tres meses con fiebre debemos llevarlo al pediatra siempre.

Señales de alerta

Si tiene alguno de estos síntomas, puede tratarse de algo más serio:

  • Cambios bruscos en su comportamiento: un bebé activo y juguetón que se vuelva mustio.
  • Una fiebre que persista tres o más días o que experimente subidas y bajadas repentinas.
  • Progresivo malestar al dormir, con gemidos o frotamiento de un oído.
  • Respiración difícil, con carraspeo o silbidos y un movimiento inusual del pecho.
  • Hinchazón de los ganglios del cuello, las axilas o las ingles.

 

Asesor: Dr. Ernesto Sáez, neonatólogo.

 

Etiquetas: bebé, catarro, fiebre, recién nacido, resfriado, salud del bebé

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