Ansiolíticos y antidepresivos

Ansiolíticos y antidepresivos

Ante un problema de ansiedad o depresión, la mujer debe acudir a su médico y no automedicarse, ni siquiera con los mismos fármacos que utilizó en anteriores ocasiones.

Esto es mucho más importante si está embarazada, ya que el tratamiento y las dosis durante la gestación podrían ser diferentes de las que usaba anteriormente.

Es incorrecto considerar que durante el embarazo no se pueden tomar ansiolíticos o antidepresivos y dejar a la mujer sin tratamiento. Sin embargo, sólo se deben utilizar si existe una clara indicación clínica, es decir: se pueden tomar durante el embarazo sólo bajo prescripción médica.

Es cierto que alguno de los medicamentos que tratan la ansiedad y la depresión podrían suponer un pequeño aumento del riesgo en algún tipo de defecto congénito. Por ello, el médico debe hacer una evaluación del riesgo de cada fármaco y del beneficio de utilizarlo; de tal forma que si el estado clínico de la mujer hiciera necesario el tratamiento con un medicamento que supusiera un pequeño riesgo, el facultativo ajustará las dosis a la situación de embarazo, y considerará la necesidad de realizar un seguimiento ecográfico de la gestación para identificar precozmente si se han producido esos defectos cuyo riesgo podría aumentar el medicamento.

Esto nos muestra la complejidad del tratamiento de la futura madre y el riesgo que supondría la automedicación. Las mujeres que tienen un tratamiento crónico deben planificar la gestación y acudir al médico que controla su problema. Él decidirá si la futura madre debe seguir con el mismo tratamiento durante el embarazo o si convendría cambiarlo antes de concebir para estar seguros de que la enfermedad materna está bien controlada con la nueva medicación en las dosis adecuadas.

Es muy importante insistir en que la mujer no puede modificar el tratamiento ni las dosis sin consultar con el médico. Si se quedara embarazada con la medicación que venía utilizando sin haber consultado previamente a su médico, no debe alarmarse, sino acudir sin demora a su especialista para que decida, si en las nuevas circunstancias, se debe modificar o no el tratamiento. Es importante acudir al médico lo antes posible, ya que un fármaco de riesgo utilizado durante las dos primeras semanas de la gestación, aunque no suele producir defectos congénitos, puede aumentar el riesgo de aborto.

Etiquetas: embarazada, embarazo

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