¡Llega el bebé!

Las fases del parto

El nacimiento del bebé se acerca. Todas las pruebas han confirmado que tu hijo está bien. Ahora, te inquieta pensar cómo será el parto. Aunque cada alumbramiento es diferente, todos pasan por tres etapas: dilatación, expulsivo y alumbramiento.

Las fases del parto Ver artículo Aprende a relajarte para un parto sin complicaciones

Conocer cómo se desarrolla el trabajo del parto, puede ayudarte a afrontarlo con más serenidad.

Además de una fase previa al proceso de parto en sí y durante la cual tiene lugar el borramiento del cuello del útero, el parto en sí se desarrolla en tres etapas: dilatación, alumbramiento y expulsivo.

Preparto: Borrado del cérvix

La oxitocina pasa suavemente a la sangre y la mujer empieza a tener contracciones poco perceptibles. Es posible que experimentes un dolor similar al de la regla o que ni siquiera te des cuenta.
En esta etapa, entre las 48 y las 72 horas horas previas al parto, las contracciones van borrando (acortando) el cuello del útero o cérvix. Durante el embarazo, se ha ido alargando hasta medir de dos y medio a tres centímetros, y ahora se reducirá a menos de medio centímetro. Tiene que borrarse por completo para que empiece a dilatarse (ensancharse para que el niño tenga sitio para salir).
El cuello del útero está sellado por el tapón mucoso, que ha protegido al feto de infecciones que pueden entrar por esa zona. Suele expulsarse durante los momentos previos al parto, aunque a veces se pierde días antes de dar a luz. Puede que veamos un pequeño manchado en la ropa interior o que no nos demos ni cuenta de que lo hemos expulsado.
Esta etapa no es dolorosa. Si sentimos algún síntoma, lo mejor es continuar tranquilamente con la vida normal, haciendo cosas que nos distraigan.

Parto (Primera fase): Dilatación

Parto (Primera fase): Dilatación

Una vez borrado el cuello y expulsado el tapón comienza la dilatación del cuello. En unas horas o días pasará de cero a diez centímetros. Esta fase tiene, a su vez, dos etapas: dilatación pasiva y dilatación activa.

Dilatación pasiva: de cero a tres centímetros.

Tardaremos entre seis y ocho horas en dilatar los tres primeros centímetros, aunque podemos emplear hasta un día entero. Las contracciones han empezado a ser más perceptibles, aunque aún muy irregulares (cada diez minutos, cada doce... ).

 

Con el paso de las horas las contracciones van ganando fuerza y acercándose en el tiempo, hasta que llegamos a las que nos anuncian el principio del parto en sí: contracciones regulares de un minuto de duración, cada tres minutos. Es la hora de ir al hospital.

Qué sentimos

El dolor creciente y la consciencia de que el parto ha empezado pueden actualizar el miedo que ha estado latente todo el embarazo: ¿Podré, me dolerá mucho, saldrá todo bien? También emerge la alegría: ¡Por fin! En unas horas estaremos con nuestro hijo.

Si es nuestro segundo parto el cuello del útero se borra a la vez que se produce la dilatación pasiva, lo que acorta mucho el proceso. Ya hemos pasado por la experiencia y nos sentimos más seguras.

Dilatación activa: de tres a diez centímetros.

Se estima que en esta fase se dilata un centímetro por hora, aunque cada caso es diferente. Las contracciones ya son rítmicas y más seguidas (cada dos o tres minutos). El bebé está bajando por el canal del parto mientras el cuello del útero se ensancha para permitir la salida de nuestro hijo.
Es el momento de decidir si queremos o no la epidural. Si optamos por ella, la vivencia es muy diferente. Se pierde la sensibilidad al dolor y con ella la angustia y la ansiedad. La frustración puede hacer acto de presencia cuando la mujer percibe que pierde capacidad para empujar.

Qué sentimos

Normalmente, dolor durante las contracciones y, si somos capaces de desconectar, relajación al final de cada una.

La actitud mental y las técnicas de relajación pueden marcar la diferencia entre una dilatación angustiosa y otra llevadera. También poder elegir la postura, ya que hay mucha diferencia entre pasar las contracciones tumbada y pasarlas andando, sentada o a cuatro patas. En este momento la presencia de la pareja, una amiga o la madre son de gran ayuda: la mujer necesita sentirse segura, saber que hay alguien que la cuida y controla la situación.
En partos sucesivos ya sabremos qué postura nos alivia, qué cosas nos relajan y cuáles no. El niño baja mucho más rápido por el canal del parto -su hermano ha abierto el camino- y el tiempo hasta el expulsivo puede reducirse a la mitad.

Parto (Segunda fase): Expulsivo

Parto (Segunda fase): Expulsivo
 

«¡Ya veo la cabeza!». Es la frase que renueva las energías de la mujer, la que señala que el proceso está llegando a su fin.
La dilatación es ya de diez centímetros y la cabeza está al final del canal del parto. A veces el expulsivo es dirigido, pero si se espera a que la cabeza apoye bien, la mujer percibe una necesidad urgente e involuntaria de empujar, ¡como si el bebé estuviera haciéndolo desde dentro!
Durante el expulsivo las contracciones se vuelven a espaciar: se producen al menos cada tres minutos, pero también son más largas (un minuto y medio) y más dolorosas.
El expulsivo puede durar entre 15 minutos y una hora y media o más, dependiendo de las condiciones de la madre, su pelvis, cómo venga el niño... Suele ser más rápido cuando la mujer ya tiene más hijos. Si es necesario, se practica la episiotomía, una incisión en el periné para favorecer el paso del bebé.

Qué sentimos

Tras la primera alegría por el inminente nacimiento de nuestro hijo, puede sobrevenir el miedo intenso. Son miedos profundos e irracionales que se mezclan como en sueños, pero una ya está empujando con fuerza... y nace el niño. Con su llegada, un sentimiento de liberación y fortaleza embarga a la madre.

Parto (Tercera fase): Alumbramiento

Parto (Tercera fase): Alumbramiento
Poco después del nacimiento se reanudan unas contracciones no dolorosas, que culminan con la expulsión de la placenta entre 15 minutos y una hora después del parto. A la expulsión de la placenta se le llama alumbramiento.

Los profesionales revisan el periné y dan unos puntos si ha habido desgarro o se ha practicado la episiotomía. La nueva madre recibe a su bebé en función de cómo se siente. La mayoría de las veces, emocionada. ¡Por fin le conoce!
Ya ha nacido el bebé. Ahora, la mamá, aún en el paritorio, puede relajarse y descansar durante unos diez minutos, hasta que vuelvan a aparecer nuevas contracciones que ayudarán a expulsar la placenta.

Qué sentimos

Si ha dado a luz con anestesia epidural, apenas notará las molestias. De no ser así, percibirá unos dolores semejantes a los del periodo de dilatación, pero menos intensos y duraderos. Desaparecerán enseguida. Estas últimas contracciones sirven para que la placenta se desprenda de la pared uterina y sea expulsada al exterior.
Tras comprobar que el útero se ha contraído bien y que no sangra en exceso, las enfermeras limpian y desinfectan la zona genital de la madre. Después, la trasladan a su cuarto, o a una sala de observación si se le ha administrado alguna anestesia.
La madre permacerá bajo vigilancia médica durante dos horas para comprobar su evolución, por si surgen complicaciones. Si no ha habido problemas durante el expulsivo, el niño ya está en brazos de su mamá. El miedo y los dolores ya se han olvidado y la mujer vive este momento como la experiencia más maravillosa de su vida.

 

Asesores: Sonia Moreno, matrona del Centro de Salud Pobla de Valbona, Valencia y Antonio Roldán, ginecólogo del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y profesor de la Universidad de Alcalá de Henares de Madrid.

Etiquetas: dilatación, dilatar cuello útero, fases parto, parto, parto natural

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