Los análisis de sangre del tercer trimestre estudian, como los dos de los trimestres anteriores del embarazo, los niveles de glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas, hemoglobina (proteína que lleva el oxígeno a los tejidos) y hematocrito (volumen en sangre que ocupan los glóbulos rojos). Si hay anemia, bastante común en esta etapa, se receta hierro.
Y además...
- Toxoplasmosis. Se vuelve a descartar su presencia en sangre, en caso de que la madre no hubiera pasado la enfermedad antes de quedarse embarazada.
- Hepatitis B y C. El virus de la hepatitis puede estar presente sin causar síntomas. Por ello, se valora de nuevo en la recta final del embarazo.
- Coagulación. Es una prueba imprescindible para saber cómo actuar en caso de que se produjera una hemorragia inesperada durante el parto y para confirmar si se puede utilizar la epidural. Si la coagulación no es buena, la analgesia estaría contraindicada porque requiere una punción y esta podría ocasionar un sangrado interno en la zona del pinchazo.
Además del análisis de orina que suele acompañar al sanguíneo, a partir de la semana 34ª de embarazo se realiza un cultivo vaginal y rectal para descartar que la embarazada tenga el estreptococo agalactiae, un germen que puede producir infección al bebé.
Por: Ana Isabel Sánchez Rebollo.
Asesora: Matilde Fernández, Unidad Docente de Matronas de la Comunidad de Madrid.
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