Control obstétrico

Control obstétrico

Lo habitual es conocer su estado gracias a un test de embarazo que permite detectar la hormona gonadotropina coriónica humana (HCG) en la orina desde el primer día de falta.

Si el resultado es positivo, hay que visitar inmediatamente al médico, quien lo confirmará mediante los análisis oportunos. Incluso en caso de que la prueba casera salga negativa, si la regla no viene, es aconsejable consultar al especialista.

En esta primera revisión el médico no solo confirma el embarazo, también informa a la futura madre de los cambios y responsabilidades que implica la maternidad. La visita se completará con una exploración, la comprobación del estado de salud de la mujer (peso, presión sanguínea, etc.) y la elaboración de su historial médico. El ginecólogo le preguntará sobre sus hábitos de vida y su dieta y estimará la fecha del parto. Le explicará también los exámenes a que deberá someterse y establecerá un calendario de pruebas y revisiones para los nueve meses.

Normalmente, durante las 28 primeras semanas el control es mensual. A partir de este momento, las visitas pueden ser quincenales y, durante el último mes de gestación, semanales.

Periódicamente, el médico irá controlando el peso y la presión sanguínea de la madre. También observará el desarrollo del feto, su ritmo cardíaco, y vigilará si hay algún signo de complicación. Con la ecografía y los análisis de orina y sangre el especialista dispondrá de una información completa sobre la embarazada y el futuro bebé.

En estos controles es primordial que exista una buena relación entre la mujer y su ginecólogo. Cuando la comunicación es fluida, el profesional dispone de más datos médicos para valorar la gestación (enfermedades, antecedentes familiares, síntomas o cualquier pequeño trastorno) y ella tiene la confianza suficiente para exponer sus temores y consultar sus dudas.

El control ginecológico debe empezar en el momento en que se decide tener un hijo y continuar tras el parto. Aunque sería recomendable una primera revisión 10 ó 12 días después de dar a luz, lo normal es concertar la primera cita a los 40 días. En este primer control posparto, el médico toma la tensión y el pulso de la madre y comprueba su pérdida de peso. También palpa el abdomen para observar el estado del útero y examina la herida de la episiotomía.

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