Intoxicación

Intoxicación

Las intoxicaciones más comunes se producen por dos vías: por tomar alimentos contaminados o en malas condiciones.

También debido a la exposición prolongada a ciertos componentes tóxicos de pinturas, barnices y disolventes. La intoxicación no solo afecta al estado general de la madre. En algunos casos, también perjudica el desarrollo del feto.

Peligros
La intoxicación provocada por algunos componentes de las pinturas, barnices y disolventes puede provocar aborto y alteraciones en el desarrollo del futuro bebé, entre otras, modificaciones funcionales de su sistema nervioso central. Este accidente se produce después de una exposición prolongada a estas sustancias y con dosis elevadas. Aunque la intoxicación sea leve y el riesgo muy bajo o nulo, la embarazada debe acudir al médico para que evalúe el posible daño.

Las intoxicaciones causadas por alimentos son típicas del verano. Ocurren cuando los alimentos no se han refrigerado bien y se han contaminado con gérmenes patógenos. Los más comunes son la salmonela, una bacteria que se encuentra habitualmente en pequeñas cantidades en el huevo crudo y el pollo, y el estafilococo, otra bacteria, que puede contaminar los pescados. Las toxoinfecciones por salmonela se producen al tomar platos que llevan huevo (tortillas poco hechas, mayonesa, helados en mal estado, tartas y pasteles).

Síntomas
Las intoxicaciones producidas por alimentos contaminados causan diarrea (a veces con sangre), vómitos, náuseas, dolores abdominales y de cabeza, calambres y fiebre. La exposición a productos tóxicos se manifiesta con vómitos, dolor de cabeza, mareos y pérdida de conocimiento.

Tratamiento
Si la futura mamá tiene vómitos y diarrea, debe beber cuanto antes suero especial a pequeños sorbos para evitar la pérdida de líquidos y sales minerales. El médico vigilará su evolución hasta que se haya curado completamente. Si se ha producido una intoxicación, debe acudir al médico cuanto antes.

Prevención
- La futura madre no debe trabajar con barnices, pinturas o disolventes ni permanecer en una estancia donde estén utilizándose. Si no le queda más remedio que utilizarlos o entrar en una habitación que está siendo pintada, deberá ventilarla bien y protegerse con guantes y mascarillas especiales.
- Los alimentos perecederos, sean crudos o cocinados, se guardarán siempre en la nevera. Al transportar los alimentos congelados desde la tienda a casa se procurará no romper la cadena del frío.
- Después de manipular las carnes y pescados hay que lavar con agua y jabón los utensilios (tabla, cuchillos, platos...).
- No usar tablas de madera para cortar aves, carne o pescado crudos.
- Lavar escrupulosamente todas las frutas y verduras que van a tomarse crudas en agua con unas gotas de lejía. Estos alimentos pueden contener microorganismos, como el toxoplasma, capaces de causar infecciones graves para el futuro bebé.
- Evitar consumir pescados que no estén frescos y bien refrigerados.
- Están desaconsejados los pescados y mariscos crudos. Además de infecciones, podrían causar alergias y envenenamiento.
- Gracias a las técnicas actuales de tratamiento de los productos lácteos, la mayoría de los quesos están libres de gérmenes patógenos. La mujer embarazada no debe consumir quesos que no hayan sido elaborados con leche pasteurizada, ni quesos suaves y azules, que podrían estar contaminados con listeriosis, una enfermedad nociva para el feto.
- Consumir sobre todo platos elaborados en casa, y evitar los restaurantes y bares que no ofrezcan suficientes garantías. Hay que comprobar que no mantienen la comida a temperatura ambiente ni sin protección.

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