Placenta previa

Placenta previa

Los médicos hablan de placenta previa cuando este órgano está situado en la parte baja del útero, de tal manera que bloquea total o parcialmente el cérvix.

En muchas embarazadas sube cuando el útero crece, pues lo normal es que aumente la distancia entre el borde inferior de la placenta y el orificio cervical. Solo en algunos casos la placenta tapa el orificio cervical interno cuando el embarazo llega a su fin. El parto natural no es posible en algunos embarazos porque podría impedir la salida del feto o producir hemorragias, por lo que, a menudo, se practica una cesárea. La ubicación de la placenta se diagnostica mediante ecografía.

Causas
No se conocen bien. Se sabe que predisponen ciertos hábitos de la madre, como fumar antes y durante el embarazo, la existencia de cicatrices en el endometrio (revestimiento interno del útero), las cesáreas anteriores, las anomalías del útero y el tamaño grande de la placenta o la formación anómala. La incidencia de placenta previa es mayor en las mujeres que tienen un embarazo múltiple y en las que han tenido más de seis partos.

Síntomas
Sangrado vaginal repentino y sin dolor a partir de la 24ª semana. El sangrado se acompaña a veces de cólico (dolor) uterino.

Tratamiento
El tratamiento dependerá de la cantidad de sangrado, la posición de la placenta respecto al cuello uterino (si está totalmente encima o sólo parcialmente), la viabilidad del feto y su posición.

Cuando a final del embarazo la placenta sigue estando baja, el ginecólogo valora el riesgo de complicaciones que puede ocasionar en el parto. Si no obstruye por completo el orificio cervical interno, el especialista considerará si conviene un parto vaginal o es preferible no arriesgarse y practicar una cesárea.

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