¿Demasiado nervioso?

Desde que empezó a andar no para ni un momento quieto, hasta el punto que no consigo nunca cansarle y a mí me agota. Lo he consultado con el pediatra y me ha dicho que no es tan nervioso, que no le pasa nada. Pero... ¿no hay nada que pueda hacer para que se tranquilice? ¿No tendrá un trastorno de conducta de mayor?

El experto responde:

nervioso

 

Un grado saludable de inquietud en los niños pequeños es de lo más normal. Su ritmo y vitalidad no tienen nada que ver con los de los adultos y por eso suelen resultar acelerados comparados con los nuestros.

Es bueno y hasta divertido que los padres les sigan la marcha, pero pueden resultar agotador.

  • Claro que no todos los niños son iguales y algunos padres pueden sentir envidia de lo "formalito" que es el hijo de los vecinos, mientras que el suyo es un torbellino. Aquí es donde conviene recordar que hay una parte del carácter, llamada "temperamento", que se trae de nacimiento y que distingue a unos niños de otros.

  • Precisamente hay un componente del temperamento que se llama "nivel de actividad". Por eso hay niños muy tranquilos y niños que no están nunca quietos. Si tu hijo es muy activo, habrá que darle muchas oportunidades de moverse. Necesita espacio, tanto dentro como fuera de casa, y es mejor reducir las situaciones que le obliguen a estar mucho tiempo quieto, aunque es de esperar que a medida que madure logre un mayor autocontrol.

  • Si los padres son del tipo tranquilo, quizás soporten peor a un niño muy activo, pero deben pensar que esa actividad tendrá sus ventajas cuando crezca.

  • Otro rasgo del temperamento es la intensidad de reacción, que es la energía con la que un niño expresa sus emociones. Se aprecia en la fuerza de su risa y de su enfado (también de su llanto y sus rabietas cuando son pequeños). Con los niños más "intensos", es importante aprender a distinguir cuándo se les ha de consolar porque su "desesperación" está justificada o cuándo ignorarles porque sus estallidos de rabia son más teatrales.

Los "niños difíciles" son aquellos que, sin salirse de la normalidad, tienen ritmos biológicos y rutinas diarias irregulares. Les cuesta adaptarse a situaciones nuevas. Necesitan que les tratamos con firmeza y flexibilidad. También con un poco más de dedicación y atención.

Respondido por Luciano Montero

Etiquetas: educación, juegos aire libre, niño, niños inquietos, padre

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