Quieren un perro, ¿cedemos?

Mis dos hijos, de tres y cinco años, se vuelven locos con los perros que ven por la calle e insisten, sobre todo el mayor, para que le compremos uno. No estamos nada seguros, ¿será bueno para ellos y aprenderán a responsabilizarse de él?

El experto responde:

¿Por qué a los niños les fascinan tanto los animales? Quizás porque sienten más vivamente que los adultos que todos pertenecemos al mismo reino animal, cosa que nosotros solemos olvidar. También porque muchas mascotas son una compañía divertida y fiel, a veces incluso buenas compañeras de juegos, y porque cuidarlas les permite sentirse mayores. Por no hablar del encanto de los cachorros, a los que la naturaleza se ha encargado de hacer irresistibles, también para los pequeños. 

Así que pocos son los padres, como vosotros, que no se encuentran en algún momento con que su hijo les pide una mascota. Y es cierto que desde un enfoque educativo los animales ofrecen beneficios a los niños: se familiarizan con las funciones naturales de los seres vivos, desarrollan responsabilidad, estrechan su vínculo con la naturaleza, ayuda a que sean más sensibles y emocionalmente expresivos. En el caso del perro, su dinamismo invita al ejercicio físico y a los juegos al aire libre, y además su fidelidad y afecto incondicional proporciona a los niños seguridad y confort emocional. 

Sin embargo, no podemos olvidar que tener una mascota implica responsabilidades, y que aunque se adquiera pensando en el niño, su cuidado recaerá sobre los adultos. Aunque el niño colabore, hasta los doce o trece años no podrá responsabilizarse de ella, e incluso entonces deberá ser un adulto quien la lleve al veterinario y le dé las medicinas cuando sea necesario.

Hay que tener muy claro que un perro no es un juguete que se deja abandonado en un rincón cuando se esfuma la sorpresa del primer día. Es un ser vivo y hacerse cargo de él implica un compromiso que va a durar años, por lo que su adopción no puede responder a un capricho ni a ser un acto irreflexivo. 

Un niño pequeño no tiene una clara noción del tiempo ni entiende lo que es un compromiso para varios años. Por eso, la adquisición o no de una mascota debe ser una decisión de los padres. Se cuentan por miles los animales abandonados en vacaciones, así que los padres deben reflexionar si están dispuestos a asumir todo lo que conlleva el tener uno. 

¿Qué hay que tener en cuenta antes de adquirir una mascota?: 

  • Conviene respetar los deseos del niño: si quiere un gatito es muy probable que una tortuga o un canario no le satisfagan.
  • Hay que sopesar las características del animal, ver si la casa reúne las condicionas necesarias, el tiempo de que se dispone para ocuparse de él, los gastos que ocasionará su mantenimiento, quien le cuidará durante las vacaciones
  • Asumir la responsabilidad de su cuidado durante los años de vida del animal. 

Si el balance es negativo, más vale decir que no que vivir el cuidado de esa mascota como una pesada carga. Pero si es positivo, adelante. Cuidar un animal exige un esfuerzo, ya hemos hablado de ellas, pero también proporciona muchas satisfacciones para toda la familia.

 

Respondido por Luciano Montero

Etiquetas: educación, mascota, niños, padres, psicología infantil

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