Trabajo en una central nuclear, ¿puedo seguir dando el pecho?

Soy madre de una bebé que tiene cuatro meses y se alimenta exclusivamente con leche materna. Trabajo en una central nuclear dentro de una zona donde hay sustancias radiactivas y riesgo de contaminación e irradiación. Durante el embarazo me cambiaron de puesto, pero ahora, al volver recupero mi trabajo. ¿Tengo que dejar la lactancia?

El experto responde:

Buenas noticias: trabajar en una central nuclear es plenamente compatible con la lactancia materna y quien diga lo contrario miente como un bellaco.

El embarazo es distinto porque los embriones son extremadamente sensibles a las radiaciones y pueden sufrir efectos secundarios (malformaciones) que no son posibles a otras edades y porque el feto entra en la central con su madre.

Con la lactancia no ocurre esto:

- Primero porque el bebé se queda en casa.

- Segundo por los efectos de la radiactividad sobre un niño son más o menos los? mismos que sobre un adulto.

¿Qué hay de peligroso en una central nuclear, ahora que ya no dejan fumar? ?Las radiaciones y los isótopos radiactivos. ??Lasradiacionesviajan a la velocidad de la luz. Un segundo? después de salir de la central, las radiaciones que hayan podido atravesarte? están a 300.000 km de distancia, y no pueden afectar de ningún modo a tu ?hijo.

¿Y losisótopos radiactivos? En circunstancias normales, se supone que no debes estar en contacto directo con ningún isótopo. Bueno, vale, supongamos que alguno se escapa de vez en cuando y que en el aire del sitio donde trabajas hay un cierto? número de átomos radiactivos. Seguro que hacéis controles y que son muy pocos.

Algunos de esos átomos se depositan, como polvo, sobre tu ropa, tu piel o tu pelo. Algunos los inspiras, y la mayoría de estos los vuelves a espirar, aunque alguno puede que se quede en el pulmón o incluso que pase a tu sangre.

Algunos los ingieres, y de estos también puede haber algunos que se absorban. Seguro que el número de átomos que se te enganchan en el pelo y la ropa es muy superior al de átomos que ingieres o respiras.

¿Te tienes que cambiar de ropa y duchar y lavar el pelo cada vez que sales de la central? Si no tenéis esa norma, quiere decir que el número de átomos que puedes tener en la ropa es tan bajo que no vale la pena ducharse. Y el número de átomos ingeridos es más bajo aún.

De los átomos ingeridos, algunos pueden pasar a la leche. Para la mayoría de los medicamentos, la cantidad que pasa a la leche es entre la centésima y la de milésima parte de la dosis total que ha tomado la madre.

Es decir, no es posible pasarle un átomo a tu hija sin que tu recibas 100 ó 1.000. No es posible que tu hija reciba dos milisieverts (que viene a ser la radiación natural de fondo) sin que tu recibas una dosis de 200 o 2.000 milisieverts, que es bastante grande  y supongo que te garantizaría la baja definitiva en la central.

Si de verdad estás recibiendo de forma habitual esas dosis, lo que tienes que hacer no es destetar, sino salir corriendo y no volver nunca más a la central.

Si de verdad hubiera radiactividad en tu leche, radiactividad en tus pechos, ¿iba a desaparecer acaso por destetar? ¿No eres radiactiva toda tú? ¿No coges a tu hija en brazos y la aprietas contra tu seno? ¿No pasas la noche brillando en la oscuridad junto al hombre al que amas? ¿No preparas la cena con esas mismas manos con las que manipulas los isótopos?

Por favor, seamos serios o bien no hay ningún riesgo y puedes dar el pecho tranquilamente o bien el riesgo es tan grande que no puedes volver a tu casa, ni acercarte a menos de cincuenta metros de tu familia ni de ningún otro ser humano.

Respondido por Dr. Carlos González

Etiquetas: bebé, carlos gonzález, dar el pecho, destete, hijo, lactancia, niño

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