El calzado heredado puede deformar el pie de los niños

Tengo un hijo de cinco años que es muy inquieto y gasta mucho el calzado. Me gustaría saber si puedo ponerle los zapatos que ha llevado su hermano mayor, que es menos movido y los deja como nuevos.

El experto responde:

No hay dos pies iguales, ni siquiera en el mismo niño, por eso lo ideal sería que cada pequeño tuviera unos zapatos hechos en exclusiva para él. Como eso es imposible, se comercializan unos zapatos estándar que cuando son nuevos sirven para todo tipo de pies normales.

A medida que se usan, los zapatos van amoldándose a la forma de los pies y a la manera de andar del pequeño. Por eso un calzado que ha utilizado un niño puede producir lesiones en la delicada piel del pequeño que los hereda, molestas y pesadas de quitar una vez que han aparecido.

Pero además el calzado de segunda mano puede influir en el desarrollo de la estructura del pie. Unos zapatos heredados que, por ejemplo, restringen la movilidad de los dedos, van a dificultar el correcto desarrollo del puente plantar y, por consiguiente, van a alterar la mecánica del pie y favorecer la tendencia al pie plano, con el que el niño tendría que vivir el resto de su vida.

Por lo tanto, como desde el punto de vista anatómico todos los pies son diferentes, no es buena idea que pongas a tu hijo pequeño los zapatos de su hermano mayor.

Una forma de ver si el calzado que lleva el niño es adecuado consiste en observar cómo desgasta la suela. Si está más erosionada en un sitio que en otro, indica que el pequeño no pisa bien y, en ese caso, habrá que pedir consejo al pediatra.

Respondido por Dr. Florencio de Santiago

Etiquetas: pediatra

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