Se despierta desde que le pasamos de la cuna a la cama

Tenemos un niño de dos años y medio que siempre se ha despertado por la noche, pero volvía a conciliar bien el sueño. Desde hace dos meses, cuando le pasamos de la cuna a la cama, no quiere quedarse solo: pide agua, un masaje, nos habla, coloca los muñecos... Tarda una hora en dormirse, y luego se despierta todas las noches a las tres de la mañana y viene a nuestra cama llorando. Hemos intentado ser estrictos en que debe dormir solito, pero se levanta todo el tiempo, incluso cuando le acostamos en nuestra cama, como él nos pide. En casa no ha cambiado nada, y durante el día se le ve feliz. Estamos desconcertados. 05/08/2008 -

El experto responde:

Vuestro hijo se está haciendo mayor, así que cada vez tiene más herramientas para conseguir lo que quiere: "no estar solo". Si os fijáis, por el día siempre hay alguien con él y cuando llega la noche se tiene que quedar "solo" en su habitación mientras los adultos siguen viviendo. Por lo tanto tiene que buscar "buenas excusas" para convenceros de que os quedéis con él.

Si lo engañáis, cada vez se fiará menos de vosotros y dormirá más en alerta, lo que favorecerá que se despierte cada vez más por la noche. Y cuando esto sucede, en medio de la oscuridad y sin los papás cerca ...¿quién no lloraría?. Y si además una de cada 20 veces consigue quedarse en la cama con vosotros, esto es refuerzo suficiente para seguir probando suerte todos los días.

Lo primero que hay que hacer es que él confíe en vosotros y que si le decis algo que él compruebe que es verdad, y lo segundo es que no podemos permitir que el inicio del sueño se convierta en una lucha de poder, con lo que vamos a disminuir vuestra intervención, que no vuestra presencia.

No importa que al principio de la noche os quedéis en su habitación, siempre que no os quedéis tumbados en su cama y mientras no intervengáis ni entréis en su juego de preguntas y respuestas. Os ponéis en una silla, separados de su cama, y cuando sea el momento de dormir le explicaréis que ya no vais a hablar más y que no os iréis hasta que él no se duerma. Si reclama vuestra intervención, contestaréis con una frase corta, siempre la misma, por ejemplo: "Sssss... a dormir" en un tono neutro y distanciado. A partir de este momento, da igual que pida pipi, agua o que cante y baile, nosotros no vemos, ni oímos, ni hablamos.

El problema es de madrugada, ya que vosotros estáis más cansados, pero debéis hacer lo mismo: sentaros en la silla y esperar sin intervenir apenas. Cuando él compruebe que siempre actuáis igual, insistirá menos en ir a vuestra cama, se dormirá antes y al final se despertará menos.

Respondido por Dr. Gonzalo Pin

Etiquetas: sueño

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