Cómo organizar los documentos
Lo más práctico es ordenar los papeles en función de su utilidad y vigencia, para tirarlos cuando no sirvan.
A corto plazo
- Los recibos de los suministros. Una vez verificados los consumos y cargos, no es necesario guardarlos (siempre se puede pedir un duplicado). Las asociaciones de consumidores recomiendan dejarlos un año por si hubiera que reclamar. Como opción, la mayoría de las compañías ya ofrecen factura electrónica.
- Los extractos de bancos y tarjetas: una vez revisados no tiene sentido guardarlos (siempre se puede pedir un duplicado). Muchos bancos dan la opción de correspondencia electrónica.
A medio plazo
- El último resumen de vida laboral enviado por la Seguridad Social y las últimas 12 nóminas (el periodo máximo para reclamar cantidades impagadas en un año).
- Papeles con relevancia tributaria: declaración de IRPF y patrimonio (y justificantes de los datos que recogen), impuesto de circulación, IBI... Hacienda puede pedir los justificantes hasta cuatro años después de haber pagado el impuesto.
- Facturas y garantías: un mínimo de dos años.
- Justificantes del pago de colegios, gimnasios, etc., mientras dure la actividad.
- Los contratos mientras estén vigentes. Después conviene guardarlos 15 años (plazo máximo para iniciar una reclamación por incumplimiento).
- Escrituras de propiedad: mientras se posea el bien.
- Pólizas de seguros y último recibo de pago, hasta que finalice el contrato.
Autora: Marta Rubio.


























En casa tendemos a guardar todos los papeles y la verdades que al final muchos no sirven para nada. Estoy de acuerdo con vosotros, hay que organizarlos y deshacerse de los que no hagan falta.
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