Niños y mascotas

Los niños se sienten mejor con animales de compañía cerca

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El 60% de los niños afirma que relacionarse con animales les ayuda a querer y respetar más a los demás.

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Una de las principales conclusiones que se extraen del Estudio sobre el Vínculo entre Niños y Animales de Compañía es que el 94% de los niños encuestados afirma sentirse mejor con un animal de compañía cerca. Además, los pequeños están dispuestos a asumir responsabilidades tales como dedicar parte de su tiempo a su cuidado, renunciar a un juguete para dárselo al animal e incluso levantarse temprano para sacarlo a pasear.

Este estudio, en el que han participado más de 4000 niños de entre 6 y 12 años, pone de manifiesto lo que ya estaba claro para muchos: que nuestros hijos sienten una atracción natural hacia los animales y que se sienten reconfortados con su compañía. Ellos consideran que los gatos y los perros son felices cuando están sanos, disfrutan de la familia y pueden jugar con sus propietarios, sentimientos que destacan por encima de cosas materiales como los juguetes.
Para el 94% de los niños los animales de compañía tienen sentimientos y el problema del abandono, el maltrato y los castigos son sus principales preocupaciones a la hora de pensar en el bienestar de las mascotas. Por ello es importante reforzar la educación y sensibilidad de nuestros hijos para evitar que en su edad adulta sigan existiendo este tipo de problemáticas.

Niños y animales: una relación saludable

Los psicólogos aseguran que el contacto con los animales, al igual que con la naturaleza, tiene poderosos efectos sobre la estimulación, la atención y el aprendizaje de los niños.

El psicoterapeuta Boris Levinson descubrió por casualidad esta relación especial cuando trataba a Johnny, un niño con graves problemas y continuas hospitalizaciones que presentaba síntomas de retraimiento creciente: se inhibía y aislaba de las interacciones sociales, entraba en estado de letargo y apatía y provocaba una falta de comunicación con los demás al encerrarse en sí mismo.
Un día madre y niño aparecieron, horas antes de su cita programada, en la consulta del doctor y éste, acompañado de su perro, les recibió en la puerta. Mientras él hablaba con la madre, su perro “Jingles” corrió hacia el niño y empezó a lamerle, el pequeño lo abrazó y comenzó a acariciarlo. Así comenzaron sesiones de juego con el perro mientras el terapeuta mantenía conversaciones con el niño, con lo que, lentamente, lograron una fuerte compenetración que facilitó el trabajo del psicoterapeuta para resolver los problemas de Johnny. De éste y otros casos se extrapola que lo mejor de la relación que el niño establece con el animal es que deriva, fácilmente, en una mejor interacción con la persona adulta. De ahí el éxito de las terapias asistidas con animales aplicadas a menores que padecen problemas de timidez, autismo u otros trastornos físicos o psíquicos.

El Dr. Boris Levinson señala, tras haberlo comprobado y estudiado, que los niños ven a los animales como seres que les aceptan y dependen de ellos, se sienten seguros y son capaces de expresar sentimientos que, hasta entonces, no habían sabido compartir con los humanos.

Mascota en casa, ¿sí o no? 

A la hora de incorporar un miembro peludo a nuestra familia hay que tener varias cosas en mente. La más importante es que nosotros, los padres, somos los responsables del animal. Nuestro hijo puede ayudarnos a pasearlo o ponerle la comida cuando se lo pidamos, pero recae en nosotros el compromiso y la obligación de educar, criar y asegurarnos que nuestra mascota está atendida y es feliz.

En nuestro país se cuentan por miles los animales abandonados en vacaciones. Y las personas que adquirieron (y desechado) las mascotas son adultos, no niños. Es necesario que los padres reflexionen muy bien si ellos quieren un animal en casa, y si están dispuestos a asumir todo lo que conlleva, incluido el gasto y las limitaciones que provocan a la hora de viajar. Jamás se debe comprar un animal solo por darle un capricho a un niño.

Incorporar una mascota a nuestra familia tiene multitud de beneficios y también de inconvenientes, así que no debe ser una elección azarosa o irreflexiva, sentaos y pensadlo detenidamente. Y si después de reflexionar, decidís que queréis aumentar la familia con un nuevo amigo, os animamos visitar un refugio de animales. De esta manera, toda la familia tomará conciencia del problema del abandono y de la responsabilidad que van a asumir. El personal de estos centros conoce bien a sus animales y podrá orientaros a la hora de elegir a uno. Adoptar un animal es una enseñanza muy valiosa: los niños aprenden que pueden ahorrar dinero porque hay muchos perros y gatos necesitados y sin hogar. Además, se dan cuenta de que a la hora de elegir un compañero, poco importa lo bonito o feo que sea, ya que lo fundamental es que en nuestra familia haya buena sintonía con el animal. 

Fuente: Fundación Affinity

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Etiquetas: educación, familia, hijos, mascota, niños

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