La reducción de horas de luz y el cambio al horario de invierno, que este año se produce en la noche del 29 al 30 de octubre, harán que estemos más ariscos, ansiosos y menos atentos.
El cambio de hora en niños y bebés
Los niños también sufren las consecuencias del cambio horario y la falta de luz. Adaptarse al nuevo ritmo de sueño y de comidas les costará unos días, sobre todo a los peques de 0 a 3 años.
- Para ayudar a los bebés lactantes a adaptarse, basta con adelantar cada toma diez minutos cada dos o tres días.
- Con los niños que ya van al colegio también habrá que hacer una adaptación gradual de la hora de irse a dormir. Hay que tener en cuenta que durante unos días pueden estar más irritables y menos concentrados.
Los adultos también estamos más tristes
Los días más cortos y las noches más largas afectan directamente a nuestra personalidad. Según un estudio sobre la “Tristeza Invernal” desarrollado por Turismo de Islas Canarias el año pasado, el único lugar de nuestro país en el que no sufren esta melancolía cuando llega el invierno, y asesorado por la psicóloga clínica Miren Larrázabal, 7 de cada 10 personas afirman que cuando hay menos horas de luz se sienten más tristes.
Un 34% de los encuestados (tanto hombres como mujeres) reconocen que cuando cambiamos la hora y hay menos luz están más ariscos con su pareja. Y de hecho, casi un tercio de la población reconoce tener menos relaciones sexuales cuando entramos en el invierno.
¿Por qué nos afecta el cambio horario?
Todos estos síntomas tienen su origen en la intensidad de la luz del día, que influye directamente en nuestros ritmos circadianos, en los niveles de serotonina (que sufren una caída ante la ausencia de luz) y la secreción de melatonina (que es liberada en respuesta a la oscuridad).
Remedios para la "Winter Blues"
Para superar esta tristeza invernal, los expertos aconsejan deporte, ocio, aire libre y luz.


















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