¿Qué les ofrece una historia?
- Un espacio imaginario en el que librar sus batallas.
- Unos personajes que representan sus propios conflictos internos y que le ofrecen soluciones.
- El mensaje implícito de que compartimos con él esos conflictos y le ayudamos a solucionarlos.
- Información y claves de la cultura en al que vivimos, ya que los cuentos son herederos y representantes de nuestra historia.
- Herramientas no solo para entenderse, también para expresarse, ya que proporcionan estructuras y palabras nuevas.
- Un importante estímulo para su imaginación, es decir, su capacidad de crear imágenes.
- Una base para que más adelante se interese por la lectura.
Actitudes que ayudan a amar a los libros
Cuidar los libros
Evitemos que los rompan o estropeen de forma intencionada (que se estropeen por el uso es totalmente normal). No dejemos a su alcance libros rotos o deteriorados. Si un cuento se rompe, habrá que «curarlo» con cinta adhesiva o pegamento, y es bueno que ellos participen en la restauración.
Elegir lecturas apropiadas a su edad
Para despertar su afición a la lectura los libros que les propongamos tienen que conectar con sus intereses y estar ajustados a su nivel evolutivo.
No solo regalárselos en cumpleaños
Un cuento es un magnífico regalo, pero también es algo que se puede comprar porque sí, sin tener que esperar a que llegue una fecha señalada o un acontecimiento especial. Conviene que nos acompañen a la librería y escojan con nosotros las lecturas familiares.
Predicar con el ejemplo
No hay mejor actividad de animación a la lectura que el que nos vean leer de forma habitual en diferentes soportes y formatos: prensa, libros, revistas, consultar diccionarios y enciclopedias...
Actividades que animan a la lectura
1. Leerles en voz alta
- Desde que son bebés podemos leerles cuentos e historias, convirtiendo el momento en algo muy afectivo.
- Conviene modular la voz y enfatizar determinadas expresiones: no seamos unos rollazos leyéndoles el cuento de un tirón monocorde. Cuanto más expresivo sea el lector y más gesticule, mejor.
- Hay que leerles todo tipo de formas literarias: rimas, retahílas, prosa, adivinanzas... partiendo siempre de sus intereses.
- Algunos estudios confirman que a los niños a los que se les leyó en voz alta habitualmente aprendieron a leer antes y mejor.
2. Cuentacuentos
- En días especiales, se les puede llevar a algún centro cultural, biblioteca o librería donde se realicen cuentacuentos. Su función es narrar creativamente los cuentos.
- Se apoya en el soporte físico del cuento o en historias inventadas y añade expresión corporal, mímica, efectos especiales... Cuanta más magia se ponga a la historia, más les fascinará a los peques.
- También se pueden utilizar disfraces y hacer que los niños participen.
3. Leer símbolos
- Se puede aprovechar cualquier paseo por la ciudad para animarles a que se hagan preguntas sobre lo que significan los símbolos de nuestro entorno: las placas con el nombre de las calles, la cruz de la farmacia, el símbolo del buzón de correos o la marca de su bebida favorita.
- Esta lectura de símbolos es un paso previo a la lectura de las palabras.
4. Bibliotecas
- En la mayoría de las bibliotecas públicas existen salas especiales para los más pequeños, las famosas «bebetecas».
- Allí todo está dispuesto para que no puedan resistirse a la tentación de coger un cuento.
- Desde pequeñitos aprenderán a amar y respetar los libros, sabrán que es algo muy divertido y disfrutarán yendo con sus papás a la casita de los libros.
- En muchas escuelas infantiles cuentan con su propia biblioteca escolar, con carné y préstamo de libros.
5. Jugar con el lenguaje
- El lenguaje oral es la clave de la lectoescritura. Adquirir una buena base en el lenguaje hablado garantiza gran parte del éxito lector en el futuro.
- Hay que dar pie a nuestros hijos para que usen las palabras de mil formas divertidas: haciendo rimas, diciendo palabras que suenan de manera similar o inventando términos.
- También les ayudan los juegos de palabras sencillos: jugar a adivinar por qué letra empieza una palabra, las palabras encadenadas, etc.
6. Los cuentos a su alcance
- Es importante que los libros estén al alcance de los peques y que puedan disponer libremente de ellos.
- Según la edad el tipo de contacto irá variando: chuparlos, pasar las hojas, observarlos, etc.
- En el mercado existen cuentos adaptados a la edad de sus lectores: los hay de plástico, de goma, de cartón, de madera, de papel...
- Tenemos que hacerles ver la relación entre el texto y las ilustraciones, y poco a poco se irán acostumbrando a ver la letra impresa como una forma de lenguaje a descubrir.
7. Buscar onomatopeyas
- Para practicar con los diferentes sonidos que conforman las palabras, leemos los dibujos del cuento con su correspondiente onomatopeya; teléfono: «rin, rin, rin»; risa: «ja, ja, ja»; bomberos: «iu, iu, iu»; moto: «rrrrrrrr»; serpiente: «sssssss...»
- Si después el niño escenifica uno de los dibujos, mejor que mejor.
Autora: Alicia Herranz, psicopedagoga.


























Yo tambien estoy deacuerdo un buen habito como leer
no está reñido con la play es más conozco una pagina
http://www.cuentosconmagia.com/
de cuentos personalizados y es genial como disfrutan
al ser ellos protagonistas.
Estimados amigos, esta información me parece EXCELENTE! quería invitarlos además a que visiten el portal www.antesdedormir.com.ar que cuenta con gran variedad de cuentos, además de un publicador de las historias que inventan los adultos para los más chiquitos de la familia y algunos recursos más que pueden serle de interés. Gracais de nuevo por el especial, me parece FANTASTICO
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