Sonipeka
11-11-2009, 09:13:54
En agosto estábamos comenzando la operación pañal pero fue un verdadero desastre.
Le pusimos el orinal en el salón para que se fuera familiarizando con él. Al principio jugaba con él. Unos días después tratamos de explicarle a través de simbolismos como usarlo. Poníamos una muñeca y le decíamos que estaba haciendo pis y caca. Incluso nos sentábamos nosotros.
Cuando teníamos que ir al baño le pedíamos que nos acompañara y le enseñábamos donde se tenía que hacer y le dejábamos saciar su curiosidad.
No le presionamos en ningún momento y pese a todo lo único que conseguimos fue que rechazara el orinal.
Pensamos que a lo mejor no le gustaba o que no era cómodo así que ni cortos ni perezosos nos fuimos a una gran superficie y le hicimos sentarse en todos. Por supuesto no le gustó ninguno.
Así que pensamos que lo mejor era dejarlo para más adelante.
Como se avecinaba el frio (que ironía hoy teníamos en Madrid 27 grados) queríamos intentarlo en Marzo o Abril cuando la temperatura fuera más cálida y pudiéramos dejarle sin la parte de abajo para que le resultara más cómodo.
Pero… nos encontramos con un inconveniente. Pablo empezó la escuela infantil el día 1 de septiembre y está en su último año. La segunda semana una de las profesoras me comentó que por que seguía llevando al niño con pañal a lo que le contesté que no tenía noticias por parte de nadie que no tuviera que llevarlo. El caso es que es política de la escuela que los niños de último curso aprendan a ir solos al baño y que era indispensable la colaboración de los padres.
Nos rompió todos los esquemas pero nos sentimos obligados a volver a retomar la operación pañal.
El caso es que esta vez la cosa ha sido diferente. Os cuento como lo hemos hecho y los avances que ha ido experimentando.
La segunda semana de septiembre empezó a ir al cole sin pañal y se lo retiramos definitivamente excepto en la siesta y por la noche. El resto del día le teníamos en pelotillas de cintura para abajo.
Pusimos el orinal en el salón y sorprendentemente no empezó a usarlo de juguete. Cada 15 min le preguntábamos si tenía pipi en la cola y siempre nos decía que no. Y cuando nos decía que si era cuando se lo había hecho encima. En ningún momento le regañamos, sino que le explicábamos que el pis se hacía en el orinal y que tenía que avisar a mamá o papá de que tenía pis en la cola. De un día para otro empezó a sentarse en el orinal. Ese día le aplaudimos y le recompensamos con un aspito.
La tercera semana empezó a decirnos que tenía pis y se tocaba. Le decíamos corre, corre y todo emocionado iba corriendo a sentarse. Al menos empezaba a relacionar el orinal con el pis y la caca. Un día después de merendar, creo que fue el jueves se sentó, puso esa cara que ponen los niños cuando están concentrados y se levantó de un salto. Chicas, su primera caca. Nos pusimos a saltar, a gritar, a decirle lo bien que lo había hecho, le besamos y le dijimos lo orgullosos que nos sentíamos de él. Después de limpiarle, le acompañamos al aseo para tirar aquella cosa enorme (como de un cuerpecito tan pequeño puede salir algo tan grande) lo tiramos, el apretó el botón del agua y lo despedimos con la mano y con un “adiós caca”
No os imagináis que contentos y orgullosos nos sentimos su padre y yo.
Pensando llegué a l conclusión que una manera de motivarle era premiarle cada vez que utilizara el orinal correctamente. Compramos una caja y piruletas, chocolatinas, pegatinas, galletitas saladas, aspitos en definitiva cosas que le gustan y no come habitualmente ya que preferimos que no abuse de ellas.
También hice una tabla de progresos. Se usan para muchas cosas, para quitar el chupete, para dormir solo, para no gritar, para decir gracias y por favor, etc. En nuestro caso lo que nos interesaba en ese momento era el aprendizaje del uso del orinal. En el lado izquierdo de la tabla el dibujo de un orinal y 7 columnas para los días de la semana. Cada vez que hacia pis o caca poníamos un gomets.
A día de hoy hemos conseguido que en casa no se haga pis. Nos pide tanto el pis como la caca. Y chicas nos pasamos el día diciendo adiós y dándole al botón del agua, poniendo gomets y dándole su recompensa pero ahora solo cuando hace caca que es una vez al día porque el niño se dio cuenta de que había premio cuando hacia algo y se nos sentaba cada dos por tres para echar unas gotitas y llevarse el premio de turno.
Hoy hemos salido al parque y no se ha hecho pis. Y mira llamarme puñetera, pero todos los días se caga en el colegio… ¡jajaja!
De momento estamos progresando, aunque hemos ganado una batalla pero no la guerra y creo que nos queda mucho todavía.
Así que en resumen:
1. No presionar al niño. Cada niño lleva su ritmo.
2. Mantener la calma y no transmitirle al niño nuestra ansiedad.
3. No regañarle cuando se lo haga encima. Explicarle donde debe de hacerlo en un tono amable y no hacer un drama.
4. Dejar que se familiarice con el orinal dejándolo en un sitio fijo donde mejor consideréis
5. Celebrar sus éxitos con gran alegría
6. Usar un sistema de recompensas
7. Usar una tabla de progresos
Esto es lo que hemos hecho en casa con nuestro hijo y en una semana hemos conseguido que haga pis y caca en el orinal, que lo pida en cualquier sitio donde le saquemos, todo un éxito. ¡Con 25 meses!
Le pusimos el orinal en el salón para que se fuera familiarizando con él. Al principio jugaba con él. Unos días después tratamos de explicarle a través de simbolismos como usarlo. Poníamos una muñeca y le decíamos que estaba haciendo pis y caca. Incluso nos sentábamos nosotros.
Cuando teníamos que ir al baño le pedíamos que nos acompañara y le enseñábamos donde se tenía que hacer y le dejábamos saciar su curiosidad.
No le presionamos en ningún momento y pese a todo lo único que conseguimos fue que rechazara el orinal.
Pensamos que a lo mejor no le gustaba o que no era cómodo así que ni cortos ni perezosos nos fuimos a una gran superficie y le hicimos sentarse en todos. Por supuesto no le gustó ninguno.
Así que pensamos que lo mejor era dejarlo para más adelante.
Como se avecinaba el frio (que ironía hoy teníamos en Madrid 27 grados) queríamos intentarlo en Marzo o Abril cuando la temperatura fuera más cálida y pudiéramos dejarle sin la parte de abajo para que le resultara más cómodo.
Pero… nos encontramos con un inconveniente. Pablo empezó la escuela infantil el día 1 de septiembre y está en su último año. La segunda semana una de las profesoras me comentó que por que seguía llevando al niño con pañal a lo que le contesté que no tenía noticias por parte de nadie que no tuviera que llevarlo. El caso es que es política de la escuela que los niños de último curso aprendan a ir solos al baño y que era indispensable la colaboración de los padres.
Nos rompió todos los esquemas pero nos sentimos obligados a volver a retomar la operación pañal.
El caso es que esta vez la cosa ha sido diferente. Os cuento como lo hemos hecho y los avances que ha ido experimentando.
La segunda semana de septiembre empezó a ir al cole sin pañal y se lo retiramos definitivamente excepto en la siesta y por la noche. El resto del día le teníamos en pelotillas de cintura para abajo.
Pusimos el orinal en el salón y sorprendentemente no empezó a usarlo de juguete. Cada 15 min le preguntábamos si tenía pipi en la cola y siempre nos decía que no. Y cuando nos decía que si era cuando se lo había hecho encima. En ningún momento le regañamos, sino que le explicábamos que el pis se hacía en el orinal y que tenía que avisar a mamá o papá de que tenía pis en la cola. De un día para otro empezó a sentarse en el orinal. Ese día le aplaudimos y le recompensamos con un aspito.
La tercera semana empezó a decirnos que tenía pis y se tocaba. Le decíamos corre, corre y todo emocionado iba corriendo a sentarse. Al menos empezaba a relacionar el orinal con el pis y la caca. Un día después de merendar, creo que fue el jueves se sentó, puso esa cara que ponen los niños cuando están concentrados y se levantó de un salto. Chicas, su primera caca. Nos pusimos a saltar, a gritar, a decirle lo bien que lo había hecho, le besamos y le dijimos lo orgullosos que nos sentíamos de él. Después de limpiarle, le acompañamos al aseo para tirar aquella cosa enorme (como de un cuerpecito tan pequeño puede salir algo tan grande) lo tiramos, el apretó el botón del agua y lo despedimos con la mano y con un “adiós caca”
No os imagináis que contentos y orgullosos nos sentimos su padre y yo.
Pensando llegué a l conclusión que una manera de motivarle era premiarle cada vez que utilizara el orinal correctamente. Compramos una caja y piruletas, chocolatinas, pegatinas, galletitas saladas, aspitos en definitiva cosas que le gustan y no come habitualmente ya que preferimos que no abuse de ellas.
También hice una tabla de progresos. Se usan para muchas cosas, para quitar el chupete, para dormir solo, para no gritar, para decir gracias y por favor, etc. En nuestro caso lo que nos interesaba en ese momento era el aprendizaje del uso del orinal. En el lado izquierdo de la tabla el dibujo de un orinal y 7 columnas para los días de la semana. Cada vez que hacia pis o caca poníamos un gomets.
A día de hoy hemos conseguido que en casa no se haga pis. Nos pide tanto el pis como la caca. Y chicas nos pasamos el día diciendo adiós y dándole al botón del agua, poniendo gomets y dándole su recompensa pero ahora solo cuando hace caca que es una vez al día porque el niño se dio cuenta de que había premio cuando hacia algo y se nos sentaba cada dos por tres para echar unas gotitas y llevarse el premio de turno.
Hoy hemos salido al parque y no se ha hecho pis. Y mira llamarme puñetera, pero todos los días se caga en el colegio… ¡jajaja!
De momento estamos progresando, aunque hemos ganado una batalla pero no la guerra y creo que nos queda mucho todavía.
Así que en resumen:
1. No presionar al niño. Cada niño lleva su ritmo.
2. Mantener la calma y no transmitirle al niño nuestra ansiedad.
3. No regañarle cuando se lo haga encima. Explicarle donde debe de hacerlo en un tono amable y no hacer un drama.
4. Dejar que se familiarice con el orinal dejándolo en un sitio fijo donde mejor consideréis
5. Celebrar sus éxitos con gran alegría
6. Usar un sistema de recompensas
7. Usar una tabla de progresos
Esto es lo que hemos hecho en casa con nuestro hijo y en una semana hemos conseguido que haga pis y caca en el orinal, que lo pida en cualquier sitio donde le saquemos, todo un éxito. ¡Con 25 meses!