Desde hace unos años se dispone ya en las farmacias de los medicamentos biorreguladores, compuestos de principios activos vegetales y minerales en microdosis. No están basados en un único componente (aunque haya alguno que destaque) sino que utilizan una combinación de diferentes principios activos.
Cómo funcionan los medicamentos biorreguladores
A diferencia de los medicamentos químicos, que en muchos casos bloquean o inhiben los procesos de autorregulación del organismo, la actuación de los medicamentos biorreguladores se basa en la modulación de las respuestas biológicas, sin suprimirlas, por lo que se favorece la puesta en marcha de los procesos naturales de curación sin originar efectos secundarios e interacciones.
La eficacia de los medicamentos biorreguladores en la prevención y el tratamiento de diversas afecciones pediátricas está demostrada en numerosos estudios científicos.
También se ha comprobado su indicación en todas las edades, incluyendo los lactantes, lo que unido a su disponibilidad en diferentes formas de presentación (esprays, cremas, comprimidos, jarabes, etc.), les hace ideales para combatir todo tipo de afecciones frecuentes en los más pequeños de la casa: cólico del lactante, otitis, rinitis, infecciones víricas, golpes y contusiones, alergia, irritaciones oculares, etc.
La medicina biorreguladora es recomendada por más de 2.000 pediatras y más de 3.000 médicos de atención primaria y cuenta cada día con mayor presencia en la farmacia. Incluso se ha creado una asociación científica destinada a divulgarla, la Asociación para el Estudio de la Medicina Biorreguladora (ASEMBIOR).
Heel, líder en medicina biorreguladora
Heel es el laboratorio líder en medicina biorreguladora en todo el mundo, con medicamentos en diferentes áreas terapéuticas.
Los compuestos de Heel se obtienen a partir de diversas sustancias naturales, la mayoría de ellas preparadas bajo métodos homeopáticos, seleccionadas con sumo cuidado y combinadas para estimular diversas funciones biológicas, que posteriormente se utilizan, al igual que los medicamentos convencionales, para tratar una enfermedad concreta y sus síntomas, como puede ser el resfriado común o la inflamación.













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