Crianza con apego

10 malentendidos habituales de la crianza con apego

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Para muchos padres hablar de crianza con apego o crianza natural es sinónimo de 'pequeños tiranos' o 'malcriados'. Os contamos en un decálogo lo que NO es la crianza respetuosa.

10 malentendidos habituales de la crianza con apego
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Respetar sus ritmos no es lo mismo que descuidar. Crianza con apego no es lo mismo que maleducar, algo que es obvio para quienes lo practican pero sin embargo quienes lo observan desde fuera y desconocen el tema 'crianza natural' les suena a 'niños sin educar'. Hoy queremos aclarar lo que NO es la crianza con apego.

¿Pueden hacer todo lo que quieran? ¡No!

crianza con apego
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La base de la crianza con apego es entender qué necesitan tus hijos. Saber si aquello que necesitan está dentro de nuestras posibilidades, de las posibilidades de la situación; y si es así, respetar esa necesidad, y darles la libertad necesaria para satisfacerla.

Sus necesidades NO son más importantes que las tuyas

En la crianza con apego no consiste en anteponer SIEMPRE las necesidades del niño a las del resto de los familiares, principalmente la de los padres. Consiste en encontrar el equilibrio, para que en la medida de lo posible, todos seamos felices.

¿Darles todo lo que te pidan? ¡NO!

Criar a tus hijos con amor es entender qué te están pidiendo, y por qué. La base de la crianza con apego es estar atentos a si se trata de una necesidad genuina, o no. Es confiar en su autocontrol, y también en nuestra capacidad de percepción, de cuidado. ¿Qué sientes que necesita tu hijo? ¡A la familia le vendrá bien!

No es dejarles solos

No es lo mismo 'ayudar a un niño para que lo haga por si mismo' que hacerle todo para que esté perfecto. Con pequeños hábitos como dejarle que se vista solo, que coma solo... ganará confianza en sí mismo y abrirá paso hacia su autonomía, base fundamental de la crianza natural. En definitiva, se trata de dejarles el espacio preciso, con nosotros, los padres atentos para reconocer cuándo necesitan nuestra intervención. Es permanecer a una distancia adecuada, y estar disponibles para, si la necesitan, ofrecérsela.

No intervenir no es crianza con apego

Tu hijo le pega con una pala en el parque al niño. No intervenir no es crianza con apego. Se trata de no estorbar, de no descuidar. La crianza natural consiste en estar atentos, muy atentos, a qué realmente necesitan de nosotros, en cada momento. Y dárselo. Es dejarles la oportunidad de equivocarse, de cometer errores, de volverlo a intentar; como parte del aprendizaje.

No es tratarlos como si fueran más importantes que nosotros

Es tratarlos, y tratarnos a nosotras mismas, como los seres maravillosos que somos. Es verlos y comprenderlos en toda su belleza, en toda su grandeza, todo su potencial. Y también en toda su fragilidad, toda su necesidad de amor, todo su proceso de aprendizaje. Exactamente igual que nosotros.

No es educar sin límites

Es establecer unos límites claros, concisos y pocos, como nos explica el coach Pedro García Aguado. Los límites deben ser justos, adecuados a las situaciones, y a las necesidades de los niños, y por supuesto, de los padres.

No es evitar los conflictos

Es abordar estos conflictos de manera calmada, consecuente, amorosa; y resolverlos constructivamente, para aprender de ellos todos juntos.

No es no poner consecuencias a su comportamiento

Es entender qué les hace comportarse así, y hacerles entender también a ellos, en la medida de sus posibilidades, de cada momento. Es proponer consecuencias consecuentes a los motivos de su conducta, y no (o no sólo) al resultado final.

No es darles todo el poder de decisión

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Es hacerles partícipes del proceso, dejándoles la posibilidad de elección en los asuntos que entendemos que pueden hacerlo: ¿quieres un yogur de fresa o un yogur de limón? Son pequeñas decisión que ayudan a los niños a tener pensamiento crítico. Consiste en estar atentos a qué responsabilidades están preparados para asumir, y darles la oportunidad de asumirlas. Y los adultos, tomar las nuestras. Descubre lo que dice María Montessori que pueden hacer los niños solo desde los 2 a los 12 años.

Implicación

Habrá malos días, malos momentos, cansacio insuperable, días agotadores y todo ello también es parte de la crianza con apego. Lo importante es el proceso de aprendizaje y de autoconocimiento tanto por nuestra parte como hacia nuestros hijos.

Fuente: Amapsicologia.org

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