Dos años

¿Qué hago si se pierde el niño?

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“Mi hijo se ha perdido”… Nadie desea verse en esa situación, pero puede pasar. ¿Cómo actuar si ocurre? Sobre todo, evita el pánico.

¿Qué hago si se pierde el niño?

Desde los avezados aventureros hasta los que no consienten despegarse de las faldas de mamá, todos los niños, alguna vez, se sienten tentados a escabullirse. El mundo está lleno de estímulos fascinantes y aunque tiendan a mirar con el rabillo del ojo para ver si estamos cerca, es muy fácil que se despisten por ahí si algo llama mucho su atención. ¿Qué hago si se pierde el niño? Lo primero es intentar no perder la calma. Además:

  • Si te encuentras en un espacio cerrado, lo mejor es dirigirse cuanto antes a un vigilante de seguridad o a las oficinas y pedir que avisen del extravío del niño por megafonía.
  • Si estás en la calle, antes de echar a correr, piensa dónde ha podido ir, cuáles son los lugares que más le llaman la atención (escaparate de juguetes, puesto de golosinas…).
  • Si has acordado un punto de encuentro, acude allí; tal vez esté esperándote.
  • Mientras le buscas, di su nombre en voz alta y describe su ropa, alertando a la gente de que se ha perdido un niño.

Cuando aparece…

  • Ten en cuenta que tu hijo lo ha pasado tan mal o peor que tú.
  • No debes regañarle ni castigarle. Él no es consciente de lo que ha hecho y es probable que todavía esté asustado.
  • Tú reacción debe ser contenida. Sin ponerte nerviosa, debes explicarle con tranquilidad que, a partir de ahora, tendrá que tener más cuidado para no volver a perderse.
  • Demuéstrale tu alegría por haberlo encontrado, pero sé contundentes a la hora de explicarle que se metió en un problema y que es mejor que no vuelva a pasar.

Más vale prevenir

Cuando vayas a algún lugar donde el riesgo de extravío sea mayor (grandes almacenes, ferias, desfiles, etc), convendrá vestirle con alguna prenda vistosa. Eso facilitará su rápida localización si se despista. Por otro lado:

  1. No confíes su cuidado a los hermanos mayores que aún no pueden responsabilizarse.
  2. Si el niño es muy inquieto, pide a otro adulto que te acompañe. Si vienen más niños, conviene hacer un reparto de responsabilidades: cada adulto se encargará del cuidado de un niño.
  3. No conviene alargar las salidas más de los imprescindible. Cuando el niño está cansado o si se impacienta, es más fácil que se pierda.

Asesora: Adriana Tribiño, psicoterapeuta infantil, directoa del centro Baby Care, de Madrid

Etiquetas: niño

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