Educación y desarrollo

Aprender a comer

La hora de comer es una valiosa lección diaria que les enseña un montón de cosas. Es hora de aprender a comer, ahora bien ¿en casa o en la escuela?

Aprender a comer

A la hora de decidir si se quedan o no a comer en la escuela, las dudas de los padres se multiplican: “Si en casa apenas come, ¡qué no hará en el colegio!”, “¿Estarán pendientes de él para que coma?”… Estos interrogantes son razonables, pero lo normal es que, tanto si el niño es buen comedor como si no, la escuela sea de una gran ayuda.

En casa damos más importancia a que se coman todo que a cómo lo coman. Si es preciso, se lo damos y, aunque tengan edad más que suficiente para hacerlo ellos solos, lo entretenemos con todo tipo de monerías, o iniciamos frenéticas persecuciones cuchara en ristre por el pasillo.

Sin embargo, en el cole enseguida se dan cuenta de que nadie va a ir detrás de ellos con la cuchara, su seño no se va a poner a hacer el indio para que se coman una pinchada de pescado ni, mucho menos, va a ponerse a tirar cohetes porque se haya acabado la pera. Por todo ello:

  • Imitarán a sus compañeros. Viendo cómo sus amiguitos se comen la zanahoria o los guisantes –¡cielos!– se animaran a ir probando nuevos alimentos y a no ser tan arbitrarios con sus negativas: “Yo de eso naranja no quiero…”.
  • Con cuchara y tenedor. Hasta para los que tienen el máster de cucharadependientes el comer solos se va a convertir en toda una aventura. La tarea es complicada, ya que hay que aprender a manejar los utensilios de la comida: cubiertos, vaso, jarra, servilletas… Pero la contrapartida es estupenda: los niños empiezan a sentirse mayores.
  • Unos poquitos modales. En la mesa no se puede estar de cualquier manera. En el cole aprenderá a adoptar la postura correcta para comer y las normas básicas de comportamiento: hay que lavarse las manos antes y después, se come sentado, no correteando entre las otras mesas, nos levantamos todos juntos y no cuando hemos acabado lo nuestro sin esperar a que terminen los compañeros, hay que limpiarse con la servilleta…
  • La comida es un acto social. Compartir mesa y mantel con los compañeros hace que sea un rato agradable donde se charla, se comenta y se hacen risas. Este contacto distendido con sus iguales es de gran importancia.
  • Y un montón de cosas más… El comedor les va a servir también para aprender un montón de cosas que no están directamente relacionadas con la alimentación: diferenciarán distintas texturas en los alimentos, distinguirán nociones de cantidad (mucho/poco), colores (el amarillo del plátano, el rojo del tomate…), etc.

 

Por último, recordar que padres y profesores deben trabajar conjuntamente para que los niños vayan integrando hábitos saludables para su desarrollo integral.

Laura Arnaiz es pedagoga

 

 

Etiquetas: alimentación niños, aprendizaje, comida nutritiva, desarrollo infantil, escuela infantil

Continúa leyendo...

CONTENIDOS SIMILARES

COMENTARIOS