Dos años

¿Por qué sólo quiere estar con mamá?

No se suelta de la pierna de su madre y rechaza a papá. Aun así, este no debe tomárselo a la tremenda. No es que el niño no le quiera, es solo una fase pasajera.

¿Por qué sólo quiere estar con mamá?

José, de dos años, hasta hace unos días se abalanzaba hacia papá en cuanto llegaba de trabajar, pero ahora se esconde tras las piernas de mami cuando le oye llegar. Ni besos ni abrazos. Al pobre Antonio hasta le está prohibido cantar: si se le ocurre, su hijo grita: «¡No! ¡calla, papá malísimo!». Al principio era fácil tomárselo a broma, pero Antonio ya está cansado de tanto desplante, empieza a cuestionarse si es un buen padre y su mujer, Elena, se siente «entre dos aguas».

¿Qué le pasa a José? ¿Por qué solo quiere estar con mamá? Los niños cambian mucho y es normal que se sientan más cerca de uno u otro progenitor por rachas en función de su momento evolutivo. Además, el rechazo y la frustración también forman parte del 'catálogo' de emociones que tienen que aprender a gestionar y expresar. Lo que pasa es que a estas edades lo hacen de forma muy brusca: si su favorito es papá, mamá es como si no existiera, y viceversa. Tampoco saben que su comportamiento puede hacer daño al papá rechazado, ya que los niños, en su fantasía, tienen claro que quieren a su padre y no conciben que pueda sufrir.

Sin embargo, los amores y desamores de los niños pueden estar diciéndonos algo más. Su comportamiento puede ser un detector de pequeños desequilibrios en la estructura familiar de fácil solución si se actúa en equipo, es decir, sin desautorizar a uno u otro.

¿Cómo actuar?

El preferido debe ceder durante una temporada las actividades más placenteras, las que más gustan al peque, al papá que pasa menos tiempo con el niño: por ejemplo, el momento del baño o el cuento de antes de dormir. Los fines de semana sería bueno que buscaran un ratito para ellos solos compartiendo una actividad divertida.

¿Y si el niño se niega?

Si el pequeño exige, por ejemplo, que solo le bañe mamá, el primer día papá estará en la habitación a la hora del baño; después, jugará con él en el agua; más tarde, mamá puede pedirle que saque al nene de la bañera porque ella tiene que ir a coger el teléfono, y así sucesivamente. Hay que ir poco a poco, pero al niño le tiene que quedar claro que hay cosas que tiene que hacer con el «no preferido», porque es su padre y porque él sabe mejor que nadie lo que necesita. Se trataría de buscar el equilibrio entre forzar (que no es recomendable) y ceder a las exigencias del pequeño (que tampoco lo sería).

Asesora: Marta Campo Ruano. Jefa de servicio de Psicología del Hospital de la Zarzuela.

Etiquetas: educación, mamitis, mamá, papá, separarse de la madre

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