Educación y desarrollo

Niños difíciles. ¡Qué temperamento!

¿Por qué algunos niños no paran quietos, lloran continuamente o saludan a sus amiguitos con un mordisco? Su carácter influye mucho, pero no todo depende de su temperamento.

Niños difíciles. ¡Qué temperamento!

¡Qué temperamento! Hay niños muy inquietos que se pasan el día corriendo como locos, otros no paran de llorar por cualquier cosa, algunos no saben estar con otros niños, también los hay incapaces de separarse de mamá o de papá un solo segundo… Conocer bien al pequeño, ser realistas y armarse de paciencia son las claves para tratar con lo que algunos llaman «niños difíciles» y otros, simplemente «niños».

¿Qué hay detrás?

Hay que distinguir entre conductas problemáticas o conductas que son totalmente normales. Por ejemplo, un niño que llora al quedarse en la guardería y se separa por primera vez de su madre es un niño totalmente normal y sano, que expresa sus emociones de miedo o inseguridad con los recursos que tiene. Y a esta edad, el principal recurso es el llanto. También hay que tener en cuenta:

El temperamento: Esto viene de serie. Los peques que llamamos «difíciles» suelen ser niños activos, que se sobreexcitan o que tienen dificultades para calmarse.

La relación con sus padres: No está de más preguntarse: ¿estoy pasando tiempo con mi hijo? ¿Soy constante con las rutinas y las normas básicas así como flexible con lo que no es importante? ¿Le demuestro todos los días cuánto le quiero?

Va por fases: El aprendizaje no es un proceso lineal. El aprendizaje tiene avances y retrocesos, y más cuando se están produciendo cambios tan importantes como aprender a hablar o aprender a andar. Habrá etapas en las que la inseguridad puede llevar al niño a exigir mayor atención, otras en las que esté más excitado o sensible o días en los que su afán exploratorio le lleve a «hacerse el sordo» cuando le hablemos.

Asesora: Marta Sadurní, directora del laboratorio de vínculo afectivo, departamento de Psicología de la Universidad de Gerona. Alejandra Sotomayor, directora de la escuela infantil El osito de papel (Madrid).

 

 

Etiquetas: cómo educar hijos, rabietas

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