Educación y desarrollo

Consejos para niños con mucho genio

Roberto, de 18 meses, es un terremoto; a Teresa, de 13, le cuesta estar con otros niños; Oscar, de 14, no deja a sus padres un segundo y Nerea, de 21, se pasa el día llorando. ¿Qué hacer en cada caso?

Nunca está tranquilo

He tenido que dejar de llevarlo al súper porque salía corriendo e iba tirando todo lo que se encontraba en su camino. Tampoco podemos ir a restaurantes y en las reuniones familiares arma unos jaleos descomunales, cosa que ninguno de sus primos hace. Y luego, aunque esté destrozado, no hay manera de meterlo en la cama. ¿Es normal que sea tan pequeño y tenga tanto genio? Roberto, de 18 meses.

El consejo del experto. Con un año todavía son demasiado pequeños para hablar de hiperactividad. Lo que sí está claro es que algunos niños de esta edad son especialmente sensibles a los estímulos o les cuesta autorregular sus emociones. Por ejemplo, hay algunos que en situaciones como una reunión familiar o simplemente con el juego, se sobreexcitan y no saben tranquilizarse ellos solos.

Estos niños necesitan a sus padres para calmarse, ya sea apartándolos un momento de la situación, cogiéndoles en brazos, distrayéndoles... lo que funcione en cada caso. No se trata de evitar las situaciones «conflictivas», tan solo hay que tener en cuenta el carácter del pequeño y exponerle a esas situaciones con cautela. Por ejemplo, para un niño sensible a los ruidos y las multitudes, una larga sesión de compras no es lo más aconsejable, como tampoco es lógico pretender que se duerma inmediatamente después de una movida tarde de juegos con sus primos. Es importante conocer bien a nuestro hijo para saber cómo evitar las situaciones de riesgo.

No sabe estar con otros niños

Si quiere el cubito o el triciclo de otro niño, sencillamente le pega un empujón o un manotazo y se lo quita. Teresa, de 13 meses.

El consejo del experto. La agresividad forma parte la naturaleza humana, pero a través de la educación los niños aprenden a socializar sus emociones. A estas edades, cuando quieren algo, lo quieren ya, y es pronto para que entiendan que no todo es suyo y que cuando pegan o muerden están haciendo daño. Si estos comportamientos son esporádicos no hay que preocuparse, simplemente decirle que eso no se hace (si no nos hace caso, podemos intentar distraerle con otra actividad o bien apartarle del juego un ratito). Pero si el pegar y morder forma parte habitual de su comportamiento, deberemos preguntarnos que está ocurriendo y quizás buscar ayuda.

Me vuelve loco

Cuando estoy con él, no me deja ni un momento. Le pongo dibujos y al minuto se cansa, ningún juguete le dura en la mano ni cinco minutos y en cuanto salgo de su ángulo de visión se pone a chillar. ¿Es normal que no se entretenga con nada? Oscar, de 14 meses

El consejo del experto. Entre el primer y el segundo año la capacidad de jugar solos es muy limitada. Todavía no tienen interiorizada su relación con los objetos y necesitan estar cerca de papá y mamá para todo, también para jugar (se ha demostrado que, cuando los padres abandonan la habitación, los niños dejan de jugar), pero eso no quiere decir que haya que estar entreteniéndolos todo el rato. Actividades cotidianas como hacer la cena les pueden resultar muy divertidas, sobre todo si les hablamos y les vamos contado lo que hacemos.

Se pasa el día llorando

Se queja continuamente y cuando quiere algo, aunque sabe que se lo vamos a dar, lo pide llorando. La he llevado al pediatra porque pensaba que a lo mejor le pasaba algo y me ha dicho que la niña está sana. Yo le digo: «Hasta que no me lo pidas bien, no te lo doy», pero así solo consigo que se ponga más nerviosa e irritable. Nerea, de 21 meses.

El consejo del experto. Aunque a esta edad están aprendiendo a hablar, su principal herramienta de comunicación sigue siendo el llanto. Es normal que lo utilicen para expresar sus miedos, su incomodidad o sus inseguridades. Además, empiezan a tener criterio propio, que muchas veces no coincide con el de los padres: han dejado de ser esos bebés a los que podemos bañar cuando queramos. Por otra parte, es pronto para que entiendan que si no dejan de llorar no conseguirán lo que quieren. Los mecanismos de control de las emociones no se han desarrollado (es un proceso muy largo que apenas acaba de comenzar y continúa hasta la adolescencia), por lo que no les podemos pedir que se regulen por sí mismos, sino ayudarles a calmarse.

 

Asesora: Marta Sadurní, directora del laboratorio de vínculo afectivo, departamento de Psicología de la Universidad de Gerona. Alejandra Sotomayor, directora de la escuela infantil El osito de papel (Madrid).

 

Etiquetas: 1 año, 2 años, estimulación, hiperactividad, peleas niños, rabietas

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