Educación

¿Hay que compartir por obligación?

Martín quiere la pelota e Marta, pero ella no se la deja: «es mía». Al rato, Marta coge el cubo de Martín y aunque él protesta, su madre le recuerda: 'Hay que compartir'. ¿Es así? ¿Hay que compartir?

¿Hay que compartir por obligación?

Enseñar a compartir se ha convertido en una cierta obsesión. Un niño de tres años apenas tiene control sobre el mundo: la casa es de sus padres, los muebles y el coche también... Él no puede mandar sobre casi nada, porque casi nada es de su propiedad. Por eso es importante reconocer su autoridad sobre ese puñado de objetos (sus juguetes) que sí son solo suyos. Así, debería poder decidir si quiere prestar su balón o no. 'Este terreno no debería ser competencia de los adultos, ya que las insistentes presiones para compartir podrían ser contraproducentes y confundir al niño, que está aprendiendo a delimitar y organizar su mundo, a poner límites y a comprender hasta dónde puede decidir'.

El instinto de cooperación es algo innato y, antes o después, aprenderá por sí mismo que es más divertido jugar si nos llevamos bien con los amigos y presta las cosas», afirma Indiano. Por otra parte, alrededor de la insidiosa presión de los adultos para que los niños aprendan a ser generosos y a compartir, surge otra de las mayores contradicciones: ¿por qué cuando Juan quiere apropiarse de un cubo ajeno, su madre se lo impide («no lo puedes coger, eso no es tuyo») y cuando otro niño quiere su cubo le obliga a prestárselo («hay que compartir»)?

 

 

 

Etiquetas: jugar

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