Desarrollo

Cuatro juguetes que estimulan la imaginación

Los juguetes para niños parecen muchas veces pensados para adultos. A los padres les encandilan; sin embargo, los críos pasan más tiempo con objetos sencillos que no hacen nada.

Cuatro juguetes que estimulan la imaginación

Cuanto más simples son los materiales y juguetes, más tiempo les dedica el niño porque le permiten ser creativo y creador de su juego.

Aunque al pequeño le encanta la novedad, como al adulto, no es necesario renovar todos sus juguetes a medida que crece, al menos durante los primeros años. Lo que marca la evolución en el juego no es el deseo de tener juguetes cada vez más sofisticados sino el cambio en el uso que hace el niño del mismo juguete.

Por ejemplo: nuestro bebé de 11 meses destruye una torre realizada con unos sencillos bloques de madera. Poco después empieza él a construir la torre y, conforme madura, la torre se hace más alta: 2, 3, 4, 5 piezas... Llega un día en que ya no le interesa, y puede estar un tiempo sin hacer torres. Pero meses más tarde puede retomar con entusiasmo los bloques para construir una ciudad. Y quizá meses después coja a sus muñequitos pequeños, los piratas, y "pggggg", "pummm", "ahhhhhhh"... Vivan excelentes historias en la sofisticada isla que construye con la madera.

Objetos imprescindibles para casi todas las edades

Un cesto de materiales sensoriales

Meteremos objetos relacionados con la vida diaria y, a ser posible, de materiales naturales. Un peine de madera, por ejemplo, que de bebé podremos pasar suavemente por su cuerpo para que experimente sensaciones y texturas; el mismo peine le servirá después para jugar a peinarse, para peinarnos o peinar a sus muñecos. En nuestro cesto podemos meter también diferentes lanas, unas más suaves y otras más rígidas, un espejito de madera, conchas de la playa y piñas del campo, cajitas de cartón o madera que tengamos por casa, pelotas pequeñas, algunos instrumentos musicales, como una pandereta o unas maracas... Podemos ir ampliando el cesto. De bebé explorará los objetos que, más tarde, utilizará para "hacer" cosas o reproducir acciones.

Pañuelos y telas

El niño podrá esconderse debajo de las telas, vestirse más tarde o construir casas, en otro momento. Tampoco deben faltar las pelotas grandes, los bloques de construcción de madera y las cajas de cartón.

Cosas para desarrollar el juego simbólico

A partir de los 18 meses el niño empezará a prestar más atención a los materiales que le permitan un juego simbólico. No es necesario tener una cocina, con una superficie plana y unos platos, cacerolas y cubiertos los niños ya empiezan a crear sus historias. Respecto al hospital, unas vendas o tiritas y un fonendo, junto a un lugar donde tumbarse, es suficiente. Podemos observar qué tipo de juego simbólico prefiere nuestro hijo e ir facilitándole materiales de casa, sin necesidad de comprar demasiados juguetes. En estos materiales van incluidas las figuritas o miniaturas, que tanto les gustan a partir de los dos años.

Papeles grandes, lápices, plastilina, arcilla, ceras...

No deben faltar a partir de los dos años y medio, aunque es mejor no forzarles en ningún momento y dejarles que los utilice cuando quieran.

 

 

 

Etiquetas: estimulación bebés

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