Desarrollo

Estimulación, respeta su ritmo

Los padres, con buenas intenciones, nos lanzamos a “entrenar” a nuestros hijos en la adquisición de habilidades que llegarán de forma bastante natural y sin tanto coaching.

Estimulación, respeta su ritmo

A todos los padres nos gusta que nuestro hijo vaya conquistando logros y celebramos con entusiasmo todas las señales de que su desarrollo “va hacia delante”… Las primeras palmas, el asombroso descubrimiento de que las cosas se mueven y suenan si las tocas (¡y si las tiras al suelo más aún!), sujetar la cabecita o sentarse erguido. Sin embargo, a veces este afán de superación se convierte en una pequeña obsesión que, en forma de estimulación, nos condiciona (a padres y bebés) a ir tras objetivos demasiado elevados y a olvidarnos de disfrutar por el camino.

De hecho, la diferencia entre niños muy estimulados y otros que no, a la hora de conseguir determinados logros, normalmente es cuestión de meses, así que no tiene mucho sentido el desgaste que supone para la familia entera (y principalmente para el niño) el entrenamiento en la adquisición del control temprano en estos temas.

¿Por qué es mejor dejarles a su ritmo?

  • El desarrollo de nuestros bebés es fascinante y presenciar cómo evolucionan el pensamiento y las emociones es todo un lujo, pero se trata de algo que sucede poco a poco, día a día, a base de muchos fracasos, perseverancia y por supuesto amor.
  • Si les dejamos a su aire, la toma de conciencia de sus propias sensaciones (equilibrio, hambre, sueño, control del esfínteres, etc..) puede suceder sin interrupciones y la construcción del propio esquema corporal es más adecuada y estable.
  • El desarrollo es como un ensamblaje de diferentes aptitudes y para ir “pasando de nivel” es necesario que se organicen y se afiancen bien los logros precedentes (algunos de los cuales no son visibles). Intervenir en este proceso, intentando forzar avances, puede ser incluso contraproducente.
  • Los periodos de transición entre un logro y el siguiente, aunque parezcan “vacíos” , son fundamentales para asentar lo ya conseguido antes de pasar a un nuevo nivel de organización.
  • Si dejamos que sean ellos los que vayan llegando a sus propias metas, les permitimos ser los protagonistas de sus logros. Esto alimenta su autoestima, autoconciencia y motivación.

Violeta Alcocer es psicóloga.

 

 

Etiquetas: autoestima, desarrollo infantil, estimulación

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