Dos años

Toca dejar el chupete, el carrito, la cuna…

A los dos años se suceden muchas despedidas: toca decir adiós al chupete, al carrito, a la cuna... ¿El secreto para adaptarse a tanto cambio? Mimos, respeto y más mimos.

Toca dejar el chupete, el carrito, la cuna…

La vida de un niño de dos años no es nada fácil. Por más que los adultos pensemos que esos pequeños trastos hacen lo que quieren con nosotros y viven como reyes. A esta edad están aprendiendo:

  • A moverse por el mundo sin el apoyo constante de papá y mamá.
  • A socializar con otros niños.
  • A descubrir un sinfín de posibilidades pero también de amenazas fuera de su casa.
  • A compartir con otros la atención de los mayores y darse cuenta que no son los únicos...

Que las despedidas se hagan de una en una

En resumen, a esta edad les llegan un montón de cambios juntos y si a eso le añadimos que algunos de los objetos que le proporcionan consuelo o seguridad, como el chupete o la cuna donde lleva durmiendo casi desde que nació, tienen que desaparecer de golpe y porrazo de su vida, la conclusión es que esta etapa puede hacérsele muy cuesta arriba. Por eso es tan importante:

  • Ya que toca dejar el chupete, el carrito, la cuna… que sea poco a poco.
  • Que le mostremos más cariño y comprensión que nunca.
  • Todos los mimos serán bienvenidos, igual que expresiones como “¡Qué bien lo has hecho, cariño!” o “¡Has dormido en la cama como los mayores, eres un campeón!”.

Pero además, siempre es buena idea poner especial cuidado en no compararle con los demás. Cada niño tiene su ritmo, y lo que a uno puede costarle un par de días en otro puede llevar semanas sin que eso signifique nada. Igual que ponernos en su lugar nos puede dar buenas pistas: si acaba de tener un hermano, empieza en una guardería nueva o hemos cambiado de barrio es normal que le cueste aún más decir adiós al chupete, por ejemplo. En cualquier caso, esto no es una carrera. Por eso hay que tomárselo con calma y ponerle todo el cariño del que seamos capaces. Nos lo agradecerá.

 

Asesores: Luis Miguel Lebrusán, psicólogo experto en Psicología infantil y adolescente del centro de Psicología Aplicada Aprende Más (Madrid); Amelia Arenas, psicóloga especializada en Infantil del Centro de Psicología Infantil Luna y educadora de Escuela de Padres en escuelas infantiles (Córdoba).

 

 

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