Educación

Pequeños cacos, ¿cómo actuar?

Si en tu casa desaparecen las cosas y a la pregunta de ¿quién ha sido? la respuesta es: “Nadie, mamá”, tranquila. Te contamos cómo reaccionar con el ladronzuelo de turno.

Pequeños cacos, ¿cómo actuar?

Cuando descubres que en tu casa habita un pequeño caco y no sabes cómo actuar, lo primero que debes hacer es no dramatizar ni etiquetarle con palabras como « ladrón». El niño no es «malo», lo es la acción que ha cometido. Aun así, es importante:

  • No dejarlo pasar: Una cosa es no poner el grito en el cielo y otra ser demasiado permisivos porque no le demos importancia o incluso porque nos haya hecho gracia ver la carita que ha puesto cuando le hemos pillado. Cuando una conducta no tiene consecuencias negativas tiende a convertirse en un hábito, así que lo mejor es ponerle solución al tema inmediatamente.
  • Explicarle con palabras adecuadas a su edad por qué está mal lo que ha hecho: Por ejemplo, recurriendo a ejemplos. Si el juguete favorito de nuestro hijo es una pelota, decirle: «¿Cómo te sentirías si te levantaras por la mañana y tu pelota no estuviera en su sitio?». El objetivo es que entienda por qué es un mal comportamiento. Muchas veces no explicamos a los niños la razón de que algo esté mal y ellos solo nos obedecen para que no nos enfademos. Lo deseable es que interioricen por qué no deben volver a repetirlo.
  • Reparar el daño: Por ejemplo, acompañándole a devolver lo que ha cogido a su amigo y animándole a que pida disculpas. También podemos explicarle que tenemos la opción de pedir prestadas aquellas cosas que nos gustan y que a lo mejor nos las dejan o hacer «que se gane» lo que desea haciendo pequeñas tareas en casa. Este último recurso debe ser algo excepcional, ya que hay mejores maneras de premiar a nuestros hijos que solo con cosas materiales: por ejemplo, con halagos, atención o compartiendo con ellos una actividad que les guste.

Los pequeños, desde que van sentados en su carrito, se convierten en observadores de excepción, sobre todo de lo que hacemos nosotros. Ahora que empiezan a comprender las cosas mejor, también quieren experimentar qué es lo que pasa cuando hacen algo que está mal. Miden la reacción de sus padres, los tantean. Por eso es importante que los padres estemos alerta y actuemos con claridad y firmeza, además de aprovechar la oportunidad para educar a nuestros hijos en valores como el respeto a los demás. No se trata de estar dándoles sermones todo el día (los niños aprenden más con la experiencia, no con palabras) sino de dar ejemplo.

 

Asesora: Virginia Rodrigo. Psicoterapeuta y directora del Centro Psicología Bilbao. www.centro-psicologia.com

 

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