Educación y desarrollo

Que lo intente él solito

De poco sirve enseñar a los niños muchos conocimientos si luego no les ofrecemos la posibilidad de llevarlos a la práctica. En la educación del siglo XXI es tan importante enseñarles a aprender como dejarles hacer.

Que lo intente él solito

Durante mucho tiempo, señala la profesora Carmen Sabán, enseñar a los niños a hacer las cosas ha consistido en enseñarles a reproducir lo que nosotros hacíamos o sabíamos. “Pero ahí no hay creatividad ni posibilidad de mejora o emprendimiento."

Puede que en la era industrial reproducir fielmente lo que a uno le enseñaban fuera de gran utilidad, pero ya no. La creatividad es un valor en alza en la nueva sociedad: hacen falta personas capaces de idear estrategias y soluciones, de adaptarse a las necesidades de cada momento. La nueva forma de educar no tendría que ir enfocada a que los niños reproduzcan, sino a que aprendan a hacer las cosas por sí mismos. Esto en realidad es intrínseco a los más pequeños y a veces somos nosotros los que frustramos su inquietud creativa o su natural forma de aprender.

Cómo ponerlo en práctica

Imaginemos que a nuestro hijo le interesa aprender sobre las pirámides de Egipto. Podemos plantear posibilidades o abrir la decisión al niño: ¿qué hacemos? ¿Un dibujo, un mural, una pirámide de plastilina?. Una vez decidida la propuesta, dejémonos llevar por él. Si ha elegido la plastilina, hay que darle la oportunidad de encontrar la forma de diseñar una pirámide, toda una obra de ingeniería en cuyo proceso aprenderá muchas cosas. Puede que no lo resuelva el primer día. No importa. Todas las versiones que construya son válidas.

Errores a evitar:

  • El niño aprende (a conocer y a hacer) a través de un proceso que implica un porcentaje alto de imitación y otro de creatividad: no reproduce exactamente lo que hacemos sino que lo recrea, lo hace suyo. Podemos matar el porcentaje de creatividad cuando le pedimos que reproduzca fielmente lo que le presentamos: entonces aprende a copiar, pero no a hacer.
  • ¿Quién ante un puzzle no tiene la tentación de darle las piezas en orden, de señalarle dónde ponerlas o de colocarlas directamente? Estas son las actitudes que debemos evitar. No queremos que aprenda a hacer un puzzle determinado, sino todos los puzzles. Para ello hay que permitir que resuelva las dificultades del camino, ofreciéndole retos acordes a su edad. Las actitudes que debemos alimentar son la confianza (pensar que son capaces), la paciencia y la capacidad de valorar los procesos en lugar de esperar resultados inmediatos.

 

Etiquetas: consejos para padres, creatividad, desarrollo infantil, educación

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