Educación

En cuanto estoy al teléfono, reclama mi atención

Es una situación muy común y bastante estresante, más cuando somos madres y trabajadoras a tiempo completo y apenas tenemos unos minutos al día para las relaciones sociales.

En cuanto estoy al teléfono, reclama mi atención

“Mientras yo hago la comida o limpio la casa, mi hijo Luis se entretiene sin problemas con sus juguetes, que tiene en una alfombra grande junto a la cocina. A veces, se acerca para decirme o enseñarme algo, pero por lo general está contento con sus cosas mientras yo hago las mías. Parece que se convierte en otro niño cuando me siento delante del ordenador para ver mi correo o cuando hablo con alguna amiga por teléfono. De pronto, necesita que le haga caso urgente, empieza a llamarme, a tirarme de la ropa, hasta a veces se cae y se hace daño para que le haga caso o se pone a llorar. Pero, cuando cuelgo o apago, enseguida se le pasan todos los males”, nos confía Leonor, sobre su hijo de dos años.

¿Por qué lo hacen?

Reclamar atención es normal. El niño quiere saber que su mamá está con él, que está disponible para escucharlo o atenderlo, si lo necesita. Mientras ella cocina, por ejemplo, el pequeño sabe que lo oirá si la llama o que correrá a consolarlo si se hace daño. Pero ciertas actividades, como hablar por teléfono, nos absorben tanto, que el niño teme que ya no pueda contar con nosotros o que nos olvidemos de él”, explica la pedagoga María Indiano. Sin embargo, “es una cuestión de convivencia y de respeto, que tenemos que enseñarles. Como siempre, con la palabra y con el ejemplo”, recomienda la experta.

Según los casos, podemos hacer una pausa en la llamada para explicarles, muy rápido, que estamos hablando y que esperen a que terminemos. O utilizar esa pausa para escuchar su petición o responder su pregunta antes de retomar la conversación telefónica. Si seguimos hablando por teléfono e intentamos ignorarlos, lo único que conseguiremos es que ellos se pongan más pesados y nosotros, de los nervios. Poco a poco, irán aprendiendo a darnos ese espacio que tanto necesitamos. Para eso, tenemos que pedírselo. “A mí me agobiaba tanto no poder hablar con nadie por teléfono tranquila, sin que me interrumpiera, que llegué a incluirlo en una lista que hicimos de normas de convivencia. Cada miembro de la familia tenía dos o tres reglas que cumplir. Una de las de mi hijo era dejar a mamá hablar por teléfono. A mí me funcionó”, nos cuenta Laura.

 

Etiquetas: 1 año, 2 años, consejos para padres, familia, madre

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