Aprender idiomas

4 métodos para aprender idiomas, según su edad

3 minutos

El método OPOL, el TPR... son solo algunas de las formas para aprender un idioma, sin embargo es importante elegir la que mejor se adapte a nuestro hijo.

Descubre la mejor forma de que tus hijos aprendan idiomas

A menudo los papás queremos que nuestros hijos aprendan otro idioma e intentamos usar distintos métodos para ello. Sin embargo, a veces no tenemos claro cuál es la forma correcta de que aprendan y podemos cometer errores o, simplemente, no elegir el mejor procedimiento.

Por ello, lo primero es saber qué sistemas hay para aprender otros idiomas y, a partir de ahí, poder elegir el método que mejor se adapte tanto a los niños como a los papás.

Método OPOL

OPOL son las siglas de One Person One Language –Una persona, un idioma-. Este sistema es el mejor cuando los papás tienen nacionalidades distintas.

El bebé aprende por identificación, es decir, el niño identifica un idioma con un papá/mamá (o interlocutor) por lo que cambia de registro cada vez que se dirija a uno o a otro. Probablemente, hasta lo haga hablando con los dos papás. Para que este método funcione es importante que se usen ambos idiomas de forma indistinta.

Método TPR

Este método cree en la plasticidad del aprendizaje de los niños, es decir, se cree que estamos biológicamente preparados para aprender cualquier idioma. La prueba de ello es que si a nosotros nos hablan en castellano desde pequeños, aprendemos castellano, pero si nos hablan en cualquier otro idioma, también lo aprenderemos.

Las siglas TPR significan Total Physical Response o, en castellano, respuesta física total. Esto quiere decir que cuando hablamos a los bebés ellos responden físicamente, por ejemplo, si les decimos algo ellos sonríen, porque en parte nos están entendiendo lo que provoca, a su vez, otra respuesta física en el adulto.

El niño va aprendiendo el idioma sin devolvernos una respuesta verbal, pese a que sí exista esa física. Podemos hacer distintos juegos con los bebés, darles indicaciones, etc. que el bebé va a entender sin darnos una respuesta física, lo que no quiere decir que no nos esté entendiendo.

Este método se suele usar en el aula, con profesores que son nativos. Por ejemplo, cuando ellos pronuncian, los niños –a partir de los dos años- pueden adaptar su aparato fonador (con el que producen sonido) a los fonemas –sonidos-. Igual que la lengua materna, los idiomas se aprenden, normalmente, primero de forma verbal y luego la parte escrita.

Método Preview Review

Este método se aconseja cuando los niños tienen tres años o más y, anteriormente, no han tenido relación con otros idiomas.

Consiste en aprender por repetición constante, es decir, al niño se le da una palabra y se le traduce y así constantemente. Cuando se le habla al pequeño, tiene que ser con frases cortas y claras.

El único problema de este método es que es lento, pero no por la propia forma de aprendizaje, sino porque ya el lenguaje materno está muy interiorizado.

Enseñanza complementaria

Además de los métodos es importante enseñarles el idioma de muchas formas distintas, es decir, complementar el aprendizaje con otras formas de enseñanza como leerles cuentos en el idioma que se quiere aprender, vídeos, mediante juegos o, incluso ahora, con aplicaciones para las tablets o móviles. De esta forma, se les podrá enseñar cualquier idioma sin que sepan que están ‘aprendiendo’, simplemente, porque se interioriza de una forma lúdica y amena.

Además, es mejor hacerlo a edades tempranas ya que cuando los niños son aún pequeños, el cerebro es mucho más plástico y absorbe mejor los idiomas, funcionando como una "esponja". Si, por el contrario, esperamos más tiempo, probablemente la enseñanza de otra lengua nos cueste más.

Por ello, siempre podemos seguir algunas pautas para que les cueste menos aprender como ponerle canciones, los dibujos y las películas en versión original, etc.

 

Fuente: Monkimun

Deducción fiscal por gasto en aprendizaje de idiomas

A modo de recordatorio, la Asociación Española de Asesores Fiscales nos explican que hay ciertas comunidades donde se puede deducir el gasto de academias, o escuelas de idiomas.

Castilla-La Mancha establece una deducción por los gastos incurridos en la enseñanza de idiomas recibida por los hijos.

Baleares es la otra Comunidad que establece para sus residentes una deducción del 15% de los importes destinados al aprendizaje extraescolar de idiomas extranjeros por los hijos que cursen estudios. Este gasto deberá corresponderse con clases realizadas fuera del horario escolar. Sin embargo, no serán deducibles por este concepto los gastos originados por cursar estudios en el extranjero o los originados por la realización de campamentos de verano en el extranjero o en territorio nacional para aprender un idioma. El límite para la deducción será de 100 euros por hijo, y estará condicionado a que la suma de las bases imponibles no sea superior a 12.500 euros en tributación individual y 25.000 euros en tributación conjunta.

La Comunidad de Madrid también dispone de una deducción del 10% de los gastos de enseñanza de idiomas.

Etiquetas: bilingüe

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